Ciencia

Moderna se dispara 177% en bolsa por vacuna personalizada contra el cáncer que superó fase 3

La terapia individualizada de ARNm de Moderna y Merck mostró resultados positivos en melanoma de alto riesgo. Es la primera vez que una vacuna oncológica personalizada basada en ARNm logra un hito así en fase 3.

Publicado el 20 de agosto de 2026, 03:10 hs

Moderna se dispara 177% en bolsa por vacuna personalizada contra el cáncer que superó fase 3
Xataka — Tecnología en Español

Las acciones de Moderna se dispararon un 177% después de que la empresa y Merck anunciaran que su terapia experimental contra el cáncer, intismeran, cumplió los objetivos principales de un ensayo de fase 3.

No se trata de una vacuna preventiva ni de una que sirva para todos. Es una vacuna hecha a medida para cada paciente, diseñada a partir de las mutaciones específicas de su tumor. Eso la convierte en uno de los avances más interesantes en oncología personalizada de los últimos años.

El estudio INTerpath-001 incluyó a 1.137 pacientes con melanoma cutáneo de alto riesgo (estadios IIB a IV) que ya habían sido operados y el tumor extirpado por completo. A la mitad le dieron Keytruda solo; a la otra mitad, Keytruda más intismeran. El análisis intermedio mostró que la combinación mejoró de forma estadísticamente significativa la supervivencia libre de recurrencia (tiempo hasta que el cáncer vuelve o el paciente muere) y también la supervivencia libre de metástasis a distancia.

Vamos a los números que realmente importan para entender el impacto: en el estudio de fase 2b anterior, el seguimiento a cinco años había mostrado un 49% menos de riesgo de recurrencia o muerte y un 59% menos de riesgo de metástasis o muerte. Aunque esos datos no son los del fase 3 que acaban de anunciar, sirven para entender por qué el mercado se volvió loco.

¿Cómo funciona esta vacuna? Tomás una muestra del tumor del paciente, secuenciás sus mutaciones, identificás hasta 34 neoantígenos (fragmentos de proteínas que el sistema inmune puede reconocer como extraños) y armás un ARNm sintético que codifica exactamente esos neoantígenos. Cuando lo inyectás, las células del paciente producen esos antígenos y el sistema inmune se entrena para atacar cualquier célula tumoral que los exprese. Keytruda (un inhibidor de PD-1) se suma para que esa respuesta inmune no se apague prematuramente.

Es la primera vez que una terapia individualizada de neoantígenos basada en ARNm consigue resultados positivos en fase 3. Para Moderna, que vio cómo sus ingresos se derrumbaron tras el fin de la demanda de vacunas COVID, este dato es oxígeno puro. Para los pacientes, abre la puerta a un enfoque que podría aplicarse a otros tumores sólidos.

Merck y Moderna ya están probando esta misma estrategia en cáncer de pulmón no microcítico, cáncer de vejiga y carcinoma renal. Todavía faltan datos completos de este ensayo (incluyendo supervivencia global), la magnitud exacta del beneficio y, por supuesto, la aprobación regulatoria. Pero el mercado ya votó con los pies: 177% de suba no es un movimiento cualquiera.

Desde la perspectiva de transferencia tecnológica, esto es exactamente lo que buscamos: ciencia básica de ARNm que sale del laboratorio, se adapta a una necesidad clínica concreta y genera un producto que puede salvar vidas y, de paso, crear valor económico. En LATAM, donde el acceso a terapias oncológicas caras es un problema estructural, todavía queda un largo camino de negociaciones de precio, estudios locales y escalabilidad. Pero el precedente ya está puesto.

Ojo con el entusiasmo desmedido: todavía no es una cura. Es un tratamiento adyuvante post-cirugía que busca bajar el riesgo de recaída. Pero para un campo donde los avances suelen ser marginales, un resultado positivo en fase 3 con una terapia personalizada es noticia grande.

El veredicto por ahora: paso importante para la tecnología de ARNm en oncología y un recordatorio de que la vacuna contra el COVID no fue el final de esta plataforma, sino apenas el comienzo.

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