Ciencia

Plutón lleva 20 años sin ser planeta y, según este periodista, fue lo mejor que le pasó al Sistema Solar

El cambio de estatus de Plutón en 2006 permitió reconocer y estudiar mejor a otros objetos como Ceres, Eris o Haumea. Lejos de ser un error, la nueva definición aclaró el panorama y evitó que los estudiantes tuvieran que memorizar decenas de planetas.

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Hoy, 19 de septiembre de 2026, se cumplen exactamente 20 años desde que la Unión Astronómica Internacional (UAI) decidió que Plutón ya no era un planeta. La decisión generó –y sigue generando– una ola de nostalgia y hasta peticiones online para “devolverle” el título. Sin embargo, según el periodista científico Robert Lea, ese cambio fue una de las mejores cosas que le pudieron pasar al Sistema Solar.

Durante décadas, los astrónomos detectaron objetos en el cinturón de Kuiper que no encajaban en ninguna categoría clara. Eran demasiado grandes para ser asteroides, pero no cumplían con los criterios tradicionales de planeta. Julio Ángel Fernández y Gonzalo Tancredi, dos astrónomos uruguayos, notaron que estos transneptunianos se parecían mucho a Plutón. Ahí apareció el dilema: o se declaraban todos planetas (y la lista podía llegar fácil a más de 13) o se creaba una nueva categoría.

La UAI optó por lo segundo. En 2006 definió que un planeta debe cumplir tres condiciones: orbitar al Sol, tener forma casi esférica por su propia gravedad y, lo más importante, haber “despejado su vecindario”. Es decir, con su masa tiene que haber absorbido, expulsado o capturado cualquier objeto que cruce su órbita.

Plutón no cumple el tercer punto. Tampoco lo cumplen Ceres (en el cinturón de asteroides), Haumea, Makemake ni Eris. Todos pasaron a llamarse planetas enanos. Y aunque a muchos les dolió el descenso de categoría de Plutón, Lea sostiene que fue una excelente noticia.

¿Por qué? Porque sacó del anonimato a varios objetos que ya se conocían pero que nadie estudiaba con seriedad. Ceres, descubierto en 1801, llevaba más de 200 años en un cajón de sastre. Lo mismo pasaba con otros. Al darles un nombre propio y un estatus claro, se justificaron misiones y observaciones específicas.

Hoy se estima que puede haber al menos 100 planetas enanos en el Sistema Solar. Imaginate tener que aprenderte 108 planetas en la escuela. Sería un desastre didáctico y un lío conceptual.

Además, el cambio no disminuyó el interés científico por Plutón. La misión New Horizons de la NASA pasó a pocos miles de kilómetros en 2015 y nos regaló imágenes y datos que siguen analizándose. Lo mismo ocurrió con los otros planetas enanos: al tener un rótulo claro, recibieron más atención.

Estos cuerpos, tan lejanos de la influencia del Sol, funcionan como cápsulas del tiempo. Conservan prácticamente intacta la composición original del Sistema Solar. Estudiarlos nos ayuda a entender cómo se formaron los planetas rocosos y gaseosos, y en última instancia, de dónde venimos nosotros.

La decisión de Fernández y Tancredi, los dos uruguayos que impulsaron la idea, terminó siendo práctica, ordenada y productiva para la astronomía. No fue un capricho ni un ataque a la nostalgia. Fue ponerle lógica a un Sistema Solar que resultó ser mucho más complejo y poblado de lo que pensábamos en los años 80.

Plutón sigue siendo fascinante. Solo que ahora comparte cartel con una familia mucho más grande e interesante de la que antes formaba parte en soledad. Y eso, en el fondo, es una buena noticia para todos los que miramos al cielo con curiosidad.

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