12 junio, 2024

La logística en estos últimos años es un componente clave para el desarrollo económico de cualquier país. Esta es una certeza que ha ido prosperando en los últimos años con el surgimiento de iniciativas públicas y privadas pendientes a incrementar la competitividad, optimizar costos y fortalecer el crecimiento del sector.

Pese a los esfuerzos, todavía existen grandes desafíos irresolutos en términos de infraestructura, incorporación de nuevas tecnologías, rutas y nuevas modalidades de transporte, entre los más importantes, además de ciertas variables económicas que contribuyan al desarrollo estable de la actividad.

Tal como ocurre en cualquier país del mundo, la consolidación del sector logístico argentino depende en buen grado de la marcha de la economía. No es casual que los tres desafíos principales para 2018 tengan que ver con los volúmenes del negocio, control de costos y la productividad. Estos aspectos se relacionan, en mayor o menor medida, con el entorno macroeconómico en el que las compañías deben operar.

Podríamos decir que la productividad es el reto prioritario, entendida como la necesidad de trabajar en innovaciones que mejoren la calidad del servicio logístico, así como también sus costos. Justamente, el control de costos está vinculado con los incrementos inflacionarios, aun inciertos, y los márgenes acotados de nuestro mercado. Por último, se espera que este año exista un repunte de los volúmenes, los cuales han estado algo estancados en 2017.

Un tema a resolver es el déficit en infraestructura, de acuerdo a los datos del Foro Económico Mundial, Argentina es uno de los países de la región más atrasados en términos de capacidad logística. Los datos indican que el promedio de inversión regional en infraestructura es de alrededor del 3,5% del PBI, mientras que los índices de nuestro país apenas llegan al 2,9%. Hay una necesidad creciente de Centros de Distribución calificados, la cual debe ser resuelta con una oferta articulada y eficiente entre el sector público y privado.

Los costos logísticos se pueden dividir en tres grandes grupos, costos de transporte: son los más relevantes, representan aproximadamente en promedio 40% de los costos logísticos de América Latina y su eficiencia está determinada fundamentalmente por la calidad de la infraestructura y del transporte de cargo, costos de almacenamiento: componente estratégico que contabiliza en promedio entre el 20% y el 30% del total e incluye, entre otros, los costos de alquiler de los espacios de almacenaje y maquinaria, y costos de gestión.

El desempeño logístico deficiente significa altos costos. Según estudios recientes para ocho países de América Latina, Argentina es el que presenta los mayores costos logísticos relativos: resultan un 32% más caros que en Brasil y casi triplican a los de México. El resultado de este trabajo de campo señala que la principal fuente de discrepancia en el valor de los servicios proviene del costo de la mano de obra.

 

Algunas de las iniciativas recientes apuntan a mejorar el desempeño del sector, como lo son el plan de infraestructura nacional, que incluye elevar la inversión en infraestructura desde 2,6% del PIB en 2017 a 3,5% en el presente año, el rol estratégico de la inversión en infraestructura está dentro de prioridades de Argentina para el G20 en 2018 y diversas reglamentaciones que permiten agilizar gestiones administrativas para la mejora de la calidad del servicio.

El Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella ha verificado el uso de metodología estadística apropiada en el cálculo del Índice de Costos de Transporte producido por FADEEAC, a partir de datos primarios y una estructura de costos obtenidos de manera independiente por FADEEAC.

 

 Concluyendo, los desafíos que enfrenta el país para mejorar la relación precio-calidad del servicio abarcan varias dimensiones, por lo que plantea una agenda compleja y transversal en la que se combinan inversiones con intervenciones de gestión pública y privada a lo largo de la cadena de suministros. Costos, volumen, inflación, productividad, infraestructura, allí parecen estar las claves del sector logístico para 2018.

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