28 mayo, 2024

Los valores límite para el estrés por frío están destinados a proteger a los trabajadores de los efectos más graves tanto del estrés por frío, la hipotermia, como de las lesiones causadas por el frío. El objetivo de los valores límite es para no permitir que la temperatura interna del cuerpo baje de los 36°C y prevenir las lesiones por frío en las extremidades del cuerpo. La temperatura interna del cuerpo es la determinada mediante mediciones de la temperatura rectal con métodos convencionales. Para una sola exposición ocasional a un ambiente frío, se debe permitir un descenso de la temperatura interna hasta 35°C solamente. Además de las previsiones para la protección total del cuerpo, el objetivo de los valores límite es proteger a todas las partes del cuerpo y, en especial, las manos, los pies y la cabeza de las lesiones por frío.
Entre los trabajadores, las exposiciones fatales al frío han sido casi siempre el resultado de exposiciones accidentales, incluyendo aquellos casos en que no se puedan evadir de las bajas temperaturas ambientales o de las de la inmersión en agua a baja temperatura. El aspecto más importante de la hipotermia que constituye una amenaza para la vida, es el descenso de la temperatura interna del cuerpo. A los trabajadores se les debe proteger de la exposición al frío con objeto de que la temperatura interna no descienda por debajo de los 36°C. Es muy probable que las temperaturas corporales inferiores tengan por resultado la reducción de la actividad mental, una menor capacidad para la toma racional de decisiones, o la pérdida de la conciencia, con la amenaza de fatales consecuencias. Sentir dolor en las extremidades puede ser el primer síntoma o aviso de peligro ante el estrés por frío. Durante la exposición al frío, se tirita al máximo cuando la temperatura del cuerpo ha descendido a 35°C, una clara señal de peligro para los trabajadores, debiendo ponerse término de inmediato a la exposición al frío de todos los trabajadores cuando sea evidente que comienzan a temblar. El trabajo físico o mental útil está limitado cuando se tiembla fuertemente. Cuando la exposición prolongada al aire frío o a la inmersión en agua fría a temperaturas muy por encima del punto de congelación pueda conducir a la peligrosa hipotermia. En los casos más extremos de esta, se produce la pérdida de miembros y, por último, la muerte de la persona.

Algunas recomendaciones para contrarrestar los efectos son el estar constantemente en observación a efectos de protección como por ejemplo aplicando un sistema de parejas. El ritmo de trabajo no debe ser tan elevado que haga sudar fuertemente, lo que daría lugar a que la ropa se humedeciera. Si hay que hacer un trabajo pesado, deben establecerse períodos de descanso en refugios provistos de calefacción, dando a los trabajadores oportunidad para que se cambien y pongan ropa seca. A los empleados de nuevo ingreso no se les debe exigir, en los primeros días, que trabajen la jornada completa, expuestos al frío hasta que se acostumbren a las condiciones de trabajo y la vestimenta protectora que se requiera. Al calcular el rendimiento laboral exigido y los pesos que deberán levantar los trabajadores, se deben el peso y el volumen de la ropa. El trabajo se debe disponer de tal manera que la permanencia de pie o sentando completamente quieto se reduzca al mínimo. No se recomiendan las sillas metálicas con asientos desprovistos de protección, Se debe proteger de las corrientes de aire cuanto sea posible. Como recomendación final instruir a los empleados en los procedimientos de seguridad y sanidad mediante un programa de formación que incluirá, como mínimo, instrucción en: Procedimientos apropiados de entrada en calor de nuevo y tratamiento adecuado de primeros auxilios, uso de ropa adecuada, hábitos apropiados de comidas y bebidas, reconocimiento de la congelación inminente y por último, el reconocimiento de las señales y los síntomas de hipotermia inminente o enfriamiento excesivo del cuerpo, aun cuando no se llegue a tiritar.

 

 

El trauma sufrido en temperaturas muy bajas o bajo cero, exige atención especial porque los trabajadores afectados tienen predisposición a sufrir lesiones muy graves por frío. Además de proveer la prestación de primeros auxilios,  prevenir la hipotermia y la congelación de los tejidos dañados es esencial para mejorar la calidad de vida de todos los trabajadores expuestos al frío, ya que, además de ahorrar en juicios laborales, es un llamado de obligación moral para todos los empleadores por las graves secuelas a largo plazo que pueden permanecer en los trabajadores.

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