21 junio, 2024

En la minería subterránea existen cuatro fuentes principales de gases: el usos de explosivos, las máquinas de combustión interna, los gases de estratos y, la respiración humana. La identificación anticipada de estos gases facilitará la prevención de acidentes por intoxicación.

Todo uso de explosivo, emite en mayor o en menor grado, gases tóxicos producidos por las diversas reacciones químicas que ocurren durante una explosión.

En el caso de las máquinas de combustión interna, pueden liberar gran cantidad de contaminantes. Estos gases son monoxido de carbono, dióxido de nitrógeno, aldehídos, humos, metano y dióxido de azufre.

Los gases de estratos son aquellos que existen dentro de las estructuras rocosas del yacimiento y que, al entrar en contacto con una labor minera, pueden producir grandes concentraciones de gases tóxicos.

Con relación a la respiración humana, debe recordarse que las personas exhalamos dióxido de carbono y, si realiza una actividad física intensa, la cantidad producida será mayor.

La mayor o menor peligrosidad de los gases presentes en las minas subterráneas, dependerá de tres factores principales: toxicidad, concentración y tiempo de exposición.

En cuanto a toxicidad, cada gas tiene un efecto particular en el organismo, el cual depende de la composición química del mismo. Por ejemplo, el monóxido de carbono (CMP:25ppm), el cual tiene efectos críticos en el Sistema Nervioso Central, Sistema Cardiovascular, reproducción y Anoxia (falta o disminución de oxígeno en las células, órganos o la sangre) es más tóxico que el dióxido de carbono, que tiene como efecto crítico la asfixia.

El factor concentración indica la cantidad de gas tóxico presente en el aire. Una concentración alta de gases tóxicos origina accidentes fatales y da muy poco tiempo para escapar del área gaseada.

El tiempo de exposición indica el lapso en que la persona estuvo expuesta a los gases tóxicos. A menor tiempo de exposición, se tendrá menores daños al organismo. En labores ciegas generalmente el tiempo de exposición es prolongado, lo cual produce daños irreversibles y muchas veces ocasiona la muerte de la persona.

Existen siete gases muy peligrosos en las minas subterráneas, a los cuales  se debe estar alerta. Ellos son: nitrógeno, monóxido de carbono, dióxido de carbono, gases nitrosos, dióxido de azufre, gases nitrosos, gas sulfhídrico y gas grisú. Todos ellos son altamente peligrosos, ya que pueden causar desde irritación, daños en distintos órganos, explosiones y  la muerte.

Según el Decreto 249/2007, Reglamento de Higiene y Seguridad para la Actividad Minera, Cap. 4, Art. 53, “Se revisarán y calibrarán periódicamente los equipos e instalaciones destinados al control de contaminantes, incluyendo los de monitoreo de tóxicos. Estos equipos serán operados por personal capacitado y autorizado por el empleador”.

La ventilación es otro factor muy importante en cuanto a la prevención: En las minas subterráneas la atmosfera deberá purificarse por medio de una corriente de aire puro que asegure no menos de tres metros cúbicos por cada persona. Dicha corriente será regulada tomando en consideración el número de trabajadores, la extensión de las laboras, el tipo de máquinas de combustión interna, las emanaciones naturales de las minas y las secciones de las galerías.

Tanto el monitoreo constante de los gases, y la correcta ventilación es sumamente importante para prevenir enfermedades y accidentes, en una actividad tan riesgosa como la minería.

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