22 mayo, 2024

Los desafíos de una escuela cordobesa que educa en un contexto de extrema violencia (fuente diario La Nación).

En la primaria Alegría Ahora estudian 40 alumnos de entre ocho y 69 años, las adicciones y las agresiones figuran entre los principales problemas; buscan restablecer los vínculos.

Córdoba- Se asumen como «seres agujereados». Las palabras duelen, pero describen el contexto de violencia extrema en el que viven. Violencia intrafamiliar, policial, entre bandas delictivas y la que conlleva la propia pobreza. El edificio que los contiene está a diez minutos del centro de esta ciudad, dos pisos precarios y 40 bancos dispuestos frente a un pizarrón verde, en el que esta escrito con tiza lo siguiente: «palabras mágicas: por favor disculpas y gracias».

Allí funciona la escuela Alegria Ahora, donde estudian alumnos de entre 8 y 69 años. A veces, algunos de los estudiantes llegan heridos, otros, como describen, «saqueados», y un tercer grupo, mal dormidos. Incluso, esta tambien el que deja el arma afuera para poder cruzar el portón del galpón.Aquí pueden bañarse y hasta dormir un par de horas. Saben que pueden entrar y ese pequeño gesto, para ellos, hace la diferencia, una enorme diferencia.

La escuela Alegría Ahora nació en 2002 como un colegio de jóvenes y adultos. A pesar de estar a diez minutos del centro de esta ciudad, forma parte de una zona de alta vulnerabilidad, al estar rodeada por barrios «complicados».

Su historia empezó en las paradas de los limpiavidrios, y con el tiempo se sumaron las madres y hermanos de estos trabajadores informales. Durante un año, la enseñanza fue en la calle, debajo de los árboles, luego se traslado a algunas bibliotecas y centros comunitarios. De hecho, se mudo 13 veces y hace tres años que el ministerio de educación provincial- donde esta inscrita- paga el alquiler del edificio y el sueldo de una docente. Es la única experiencia de educación popular dentro del sistema formal en la Argentina. Funciona con la modalidad de multigrado- de manera similar a una escuela rural-. Por eso, todos los estudiantes comparten el espacio, la «seño» y el aprendizaje.

La fundadora y directora de la escuela, Mónica Lungo, describe el proyecto con una frase: «amor político». Para ella, «sin amor y sin política no hay modo de transformar nada, la política es la hermosa posibilidad de pensar y hacer acciones para mejorarnos».

La vulnerabilidad de muchos alumnos es enorme, cuando terminan la jornada escolar, los docentes no saben si los estudiantes volverán a clases. Alegria Ahora da contención, pero también busca que se cumpla con los resultados académicos, claro que al ritmo que se puede.

Ismael, de 13 años, asiste a la escuela desde los 8, le llevo cuatro dominar su carácter, su ansiedad y sentarse a aprender. Hoy lee de corrido y escribe. «La voluntad se desarrolla», dice Lungo, con esa frase enfatiza el hecho de que ademas del esfuerzo por instruir en lo formal dedican horas a educar las emociones para que tengan la capacidad de relacionarse » mas positivamente, para tranquilizar, empatizar, movilizar, inspirar y ayudar».

Entre los 40 alumnos que suele haber hasta una docena de bebés que van con sus madres, la mayoría de los estudiantes paso por otras escuelas, pero no aprendieron los contenidos mínimos para leer y escribir. «Para esta gente a la que nunca le paso por el cuerpo otra vida, la educación es lo mejor, aprenden a ser mejores, a relacionarse de otra manera entre ellos y con el afuera, en sus lugares de vida vale poco, acá saben que siempre pueden entrar», indica Lungo.

En el articulo que pudimos apreciar anteriormente se puede identificar que no importa la edad de la persona para seguir aprendiendo, que la educación se puede dar a lo largo de nuestras vidas, de forma permanente. También que el estudio en este caso tiene una adaptabilidad y flexibilidad para poder transmitir las enseñanzas de diversas formas y maneras, dado que hay gran variedad de edades y de conocimientos un una misma aula, por las distintas situaciones que ha sufrido cada individuo particularmente. También se puede decir que mediante la educación el ser humano se puede adaptar con mas facilidad a la sociedad, es decir, la educación en un todo global, no solo en el estudio cotidiano sino principalmente como formadora de personas. Por eso la educación debe ser permanente y un derecho otorgado a toda persona que necesite de ella.

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