16 junio, 2024

En las afueras de El Cairo se encuentran las Pirámides de Guiza. La mayor de ellas es llamada la Gran Pirámide, construida alrededor del año 2.570 a C. Es una de las siete maravillas del mundo antiguo y la última que todavía puede ser admirada. Imponente  testigo de desastres, guerras y saqueos ha  perdurado  custodiando   secretos.  Su valor como patrimonio cultural es innegable.

La industria del turismo ha sido fundamental para la  economía de Egipto. En el año 2010 generó la visita de 14 millones de turistas extranjeros. En 2011, con la crisis política se produjo inestabilidad tanto política como  económica que se suma al aumento de casos de violencia y falta de seguridad en todo el país. Esta situación  provocó  el alejamiento de los turistas y con ellos los aportes para el mantenimiento y protección de este patrimonio mundial.

Muchos visitantes se lamentan de las condiciones edilicias e higiénicas, advierten que    automóviles y micros de gran porte circulan y se estacionan sobre  la meseta que es la base de la Gran Pirámide produciendo vibraciones. Una pequeña y sencilla  población se ha ubicado en los alrededores, hay animales sueltos sin control.

El gobierno egipcio ha expresado su preocupación, la crisis ha provocado la falta de recursos financieros para el mantenimiento de este patrimonio mundial.

Se han planteado la realización de actividades innovadoras como la creación de pases anuales para atraer la visita de más egipcios a los lugares arqueológicos para compensar la caída de los ingresos.

La realidad es que en Egipto la crisis de la industria turística es muy delicada.

La Unesco participa en la protección de estos bienes en forma directa o articulando la participación de organizaciones en proyectos para obtener fondos especiales. Su propósito es salvaguardarlos para la humanidad entera.

 

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