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Los eventos en nuestros días

En la actualidad, los eventos han adquirido una relevancia tan grande, que no se la puede comparar con la de ninguna otra época. Es una industria, que, con el transcurso del tiempo, ha ido creciendo cada vez más y se ha ido afianzando. De hecho estamos hablando de una industria de eventos, algo totalmente impensable años atrás.
La producción de un evento requiere de un presupuesto considerable, y lleva mucho tiempo montarlo y poco desmontarlo. Las exigencias abundan, tanto de parte de los anfitriones como de los invitados.
Algunos organizadores utilizan productos de excelente calidad, que en otros tiempos utilizaban “lo mejor” que tenían para ofrecer. Esto sucede a nivel nacional y también en el ámbito internacional. Argentina no es la excepción, aunque podríamos decir que tienen una huella propia relacionada con la cultura y las costumbres locales.
Una buena organización requiere que los objetivos sean definidos con precisión y concretos. Ya que el evento es un hecho, algo que sucede, que existe, que se materializa. Y no solo una idea, basándose en esa idea se realiza, como en otros tiempos. Ésta, suele ser más compleja de lo que se piensa.
Así como la organización de eventos es una industria reciente, los organizadores profesionales son personas formadas en esta profesión solo desde hace unos pocos años. Antes hubo organizadores, pero eran aficionados, gente intuitiva, positiva que ofrecía una fiesta y se convertía así en la parte gestora y ejecutiva de su propio evento y contando sólo con la colaboración de sus amigos, familiares, compañeros. Los organizadores profesionales eran muy pocos y se ocupaban por lo general de eventos científicos.
Como los tiempos han cambiado y la falta de tiempo es una gran realidad, en la actualidad es conveniente evaluar la posibilidad de contratar un organizador. El ORGANIZADOR es un profesional de los eventos: una persona especializada en el tema. Que conoce, tiene experiencia y cuyo aporte siempre es lucrativo. Y asi también, tener en cuenta que antes de requerir la opinión de un profesional de los eventos, hay que considerar si el presupuesto disponible alcanza para contratar los servicios.
Otro cambio grande a la actualidad es el tiempo disponible y el lugar para organizar el evento. Antes, se anunciaba el evento y se utilizaba el lugar que se tenía disponible. Mientras que, en la actualidad, el que contrata a un organizador le dirá qué tipo de evento y el estilo, y en función de eso éste le sugerirá los mejores espacios para realizarlo.
En conclusión, un organizador no se convierte en una instancia obligatoria, pero si es un profesional necesario cuando se cuenta con poco tiempo para poder ocuparse personalmente de todas las instancias de un evento. Es fundamental, también, tener una actitud positiva. Ésta se logra cuando se tiene vocación de servicio y total vocación de atender al otro.

FUENTES:
Del Carril, Gill, Alicia, Elisa, 2010, Como organizar eventos exitosos y fiestas inolvidables, Buenos Aires, Aguilar.

La Nación

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