La formación para la mejora contínua: Inocuidad

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Hace muchos años trabajo en el Depto. de Calidad de una empresa gastronómica, la cual se identifica por tener una cultura organizacional orientada a las personas y predominante. Cabe aclarar que por poseer la certificación ISO 22000 la empresa también tiene una organización orientada a la norma. Los que formamos parte de la empresa tenemos la posibilidad de crecer, desarrollarnos e ir escalando, en la medida de nuestras posibilidades, dentro de la misma. Asimismo el liderazgo democrático nos permite contactarnos tanto con nuestros superiores como tener estrecho dialogo con quienes están a nuestro cargo.

Personalmente, ingresé hace ya 17 años siendo camarera de escuelas y hospitales. A través de capacitaciones personales y de la empresa pude ir superándome y actualmente formo parte del equipo de inocuidad, dictando regularmente clases de capacitación para el personal ingresante.

Durante el curso surgen todo tipo de dudas: inocuidad alimentaria (mi especialidad), también tocamos temas como exención  de patologías previas, rotación dentro de la empresa (cambios temporarios de actividad y horarios), material astillable, desecho de aceite vegetal, la importancia de tener al día los POES, etc.

Suelo ocuparme de los recién ingresados, detallándole la misión empresarial, haciendo inducción y acompañándolos en su primer día. He visto todo tipo de ingresantes: correctos y comprometidos, los de celular en mano, los desorientados (gastronomía?).

Pero centrémonos en mi “capacidad” para la “capacitación”.

He escuchado a través de estos pocos años que el pollo en la heladera va arriba porque le agarra mejor el frió (¿), que la lavandina pura mata todo tipo de agentes patógenos (¿), que el uso del barbijo le empaña los lentes (¿), que los huevos “cascados” tienen mejor sabor, que cualquier color de ambo va bien (¿) y ya dentro de la cocina he visto los últimos colores de moda en sombras en los ojos de las cocineras y como es levantada del piso una presa de pollo lista para salir en el contenedor que decía “Escuelas”. Obvio, previo decomiso de 15 kg. de pollo y suspensión mediante, me pregunto: hizo el curso conmigo?, no fui clara cuando lo explique?, falto ese día?, lo pensé y no lo dije?.

Últimamente, durante el curso que dura solo 2 días, suelo hacer preguntas “obvias”: què hacemos cuando un alimento se cae al piso?. Respuesta: se me quedan mirando!!!!!!!.

Es entonces cuando surge el titulo de esta nota: la formación para la mejora continua.

Si… se puede continuar mejorando, es cuestión de corregir los hábitos, y formarse con compromiso y esmero.

Seguiré adelante como hasta ahora, promoviendo la formación para que la vida de todos mejore.