Tecnología

Palantir asegura que Maven no tiene botón de apagado remoto

Mientras Europa cuestiona su dependencia de tecnología militar estadounidense tras el incidente con Starshield en Ucrania, la empresa afirma que sus clientes tienen control total del sistema de IA Maven. Sin embargo, la confianza está rota y las alternativas locales aún son incipientes.

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Control remoto sobre el apoyabrazos de un sillon con el televisor apagado al fondo
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Un nuevo incidente con la red Starshield de SpaceX en Ucrania reabrió en Europa el debate sobre quién controla realmente la tecnología militar que usan sus ejércitos y la OTAN. El caso de Maven, el sistema de IA de Palantir, volvió al centro de la discusión.

Según Louis Mosley, vicepresidente ejecutivo de Palantir para Reino Unido y Europa, ni la compañía ni el Gobierno de Estados Unidos pueden desactivar remotamente el Maven Smart System. El software, adquirido por la OTAN en 2025 y ya operativo a plena capacidad, procesa datos de satélites, radares y sensores para entregar una imagen en tiempo real del campo de batalla y reducir los tiempos de decisión de horas a minutos.

Mosley explicó a Reuters que quien compra el software tiene control completo porque "no hay un botón de apagado" ni mecanismo de apagado remoto. Además, los países pueden optar por que solo empleados locales con habilitación de seguridad operen el sistema, sin personal de Palantir.

Sin embargo, el incidente de la semana pasada con Starshield —la versión militar de Starlink— generó desconfianza. Ucrania reportó que los terminales dejaron de funcionar en drones que superaban los 160 km/h, lo que limitó su capacidad para interceptar ataques rusos. Reuters informó que la restricción partió de la Casa Blanca, en un contexto político tras demandas de Donald Trump sobre ataques a refinerías rusas. La conexión se restableció días después, pero el episodio bastó para que varios gobiernos europeos levanten la ceja.

El caso no es aislado. Palantir ya enfrenta críticas por su involucramiento en otros conflictos y con agencias como ICE en Estados Unidos. En este marco, varios países de la región están buscando reducir su dependencia:

  • Alemania preseleccionó proveedores europeos y eligió a la francesa ChapsVision para inteligencia interior, considerando "inimaginable" que Palantir sea el cerebro de sistemas clave.
  • Francia usa Palantir pero avanza con ChapsVision para inteligencia.
  • Dinamarca busca soluciones locales pese a tener contrato vigente de siete años.
  • Suiza rechazó vínculos con la empresa por motivos de seguridad.
  • Reino Unido estudia cancelar contratos anticipadamente o desarrollar alternativas.
  • España no renovará su contrato que expira el 30 de noviembre, según La Vanguardia, y baraja opciones nacionales como Indra y Telefónica.

El problema es que, aunque hay movimiento, no hay alternativas europeas maduras que repliquen las capacidades de Maven a corto plazo. ChapsVision genera dudas en Francia y los proyectos de Indra o Telefónica en España aún deben demostrar que pueden llenar el vacío.

Mientras tanto, la OTAN mantiene su acuerdo millonario con Palantir por Maven, con el visto bueno de los aliados. La pregunta incómoda persiste: si mañana hay una decisión desde Washington, ¿cuánta capacidad de defensa real queda en manos europeas? Por ahora, la respuesta de Palantir es que el control está del lado del comprador. La confianza, sin embargo, parece estar rota.

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