Torre de alta tensión en La Moraleja: vecinos de lujo se plantan a 40 metros de sus casas
Sin aviso previo, Red Eléctrica levantó una estructura de 47 metros junto a La Carrascosa. Los dueños de las mansiones más caras de Madrid temen por salud y valor inmobiliario. Ya hay moción unánime para soterrarla.
Una estructura metálica de 47 metros de altura apareció de repente hace unas semanas en el horizonte de La Carrascosa, dentro de La Moraleja. Para los vecinos, fue como despertar con un edificio de 15 plantas plantado a menos de 40 metros de sus salones y piscinas.
Nadie les avisó. Ni carta, ni reunión, ni información previa. La torre pertenece a Red Eléctrica y forma parte del suministro para el desarrollo de La Solana de Valdebebas, donde se construyen 1.400 viviendas y avanza el Madrid Innovation District con 8.500 millones de inversión. El detalle administrativo que explica el silencio: la torre está en terreno de Hortaleza (Madrid), justo en el límite con Alcobendas, municipio al que pertenece La Moraleja.
El pleno de Alcobendas ya se movió. El 22 de julio se aprobó por unanimidad (PP, Vox, PSOE y Ciudadanos) una moción para exigir el soterramiento de la línea. Red Eléctrica se comprometió a presentar a mediados de septiembre una propuesta técnica de viabilidad para estudiar alternativas. Hay precedentes de soterramiento en zonas habitadas, así que la opción no es imposible.
La trampa legal
La norma estatal fija la distancia de seguridad entre 5 y 7 metros para edificios habitados. A 30 o 40 metros se cumple la ley con holgura. Ese es el dato que más indigna a los propietarios: técnicamente todo está en regla, pero la percepción y el impacto económico son otro cantar.
El miedo sanitario es el primero que aparece. La OMS dice que no hay pruebas concluyentes de daño por campos electromagnéticos de baja intensidad. La IARC los clasifica como “posible cancerígeno” (grupo 2B), la misma categoría que el café o los gases de escape diésel. Bajo una línea de 400 kV la exposición típica ronda los 40 microteslas y a 25 metros baja a 8,4. Los límites recomendados por la ICNIRP están en 100 microteslas. Los estudios más citados sobre leucemia infantil hablan de riesgo a partir de 0,3 microteslas de exposición crónica. Con esos números, la evidencia científica no es concluyente, pero la preocupación no desaparece.
El golpe al bolsillo
El segundo temor es más concreto: la devaluación de las propiedades. Estudios internacionales (Reino Unido y otros) estiman caídas de entre el 10% y el 20% en el valor de viviendas a menos de 100 metros de torres de alta tensión, especialmente cuando están a la vista. En zonas premium como La Moraleja el efecto hedónico se multiplica. Un paper de Oxford Brookes y otro del año 2000 coinciden: cuanto más cara es la zona, mayor es el castigo al precio.
No es un problema exclusivo de ricos. En Leganés, Fuenlabrada, La Mata (Castellón) u Órgiva (Granada) llevan años de protestas, firmas y mociones por torres mucho más cerca de viviendas modestas. La diferencia es que en La Moraleja el impacto mediático y económico es mayor.
Qué sigue ahora
Red Eléctrica tiene el permiso del Ayuntamiento de Madrid y la torre ya está levantada. El compromiso de presentar alternativas en septiembre abre una ventana. Soterrar una línea de 400 kV es caro y técnicamente más complejo, pero se ha hecho en otros puntos de España. Los 3.000 residentes afectados de La Carrascosa esperan que esta vez el argumento económico (la pérdida de valor de sus propiedades) pese más que la urgencia de dar luz a Valdebebas.
Mientras tanto, la estructura sigue ahí, a un balonazo de las casas más caras de Madrid. Un recordatorio incómodo de que, aunque la ley se cumpla, la percepción y el valor inmobiliario muchas veces mandan más.