Dos niños organizaron un torneo de chapas en un pueblo de 72 habitantes y llegaron 500 participantes
En Villaco, Valladolid, Gabriel y Argimiro resucitaron el clásico juego de las chapas y armaron el evento del verano. Con 500 inscritos, incluyeron a una vecina de 106 años y premios que van desde entradas al Parque Warner hasta escapadas enológicas.
Dos chicos de Villaco, un pueblo vallisoletano de apenas 72 habitantes, decidieron organizar un torneo de chapas y el resultado fue un éxito inesperado: casi 500 personas se inscribieron para competir el sábado 15 de agosto de 2026.
La idea surgió de manera espontánea mientras Gabriel y Argimiro jugaban con amigos y familiares en Valladolid capital. Alguien tiró la pregunta: “¿y por qué no hacemos un torneo de verdad?”. Los pibes le pasaron la posta al padre de uno de ellos y, tras dos meses de preparación, nació el I Concurso Nacional de Chapas.
El evento se desarrolló entre las 10 y las 13 horas con dos categorías: Infantil (de 10 a 13 años) y Absoluta (de 14 a 99). Hubo una excepción para Esther Gómez, la vecina más anciana del pueblo, que a sus 106 años también quiso participar. La inscripción fue abierta por correo electrónico, sin filtros de edad, procedencia ni nivel.
El teniente de alcalde y organizador, Alfredo Ruiz, se encargó de armar circuitos con arena, pequeños puentes, tramos con agua y, sobre todo, mesas altas para que los mayores no tuvieran que tirarse al suelo. La logística incluyó una paellada, food truck, barra de bebidas y la locución oficial a cargo de Edu Preco, speaker del Real Valladolid. Un estadio en miniatura en pleno Valle del Esgueva.
En la categoría infantil ganó Miguel Toquero, seguido por Adriana Alonso y Eizán Núñez. El premio: tres entradas al Parque Warner de Madrid. En Absoluta se impuso Adrián Rey, que se llevó una escapada para dos personas con alojamiento, desayuno, experiencia gastronómica y visitas a bodegas de la Milla de Oro del Vino más el castillo de Peñafiel. El segundo, Isaac Cuña, recibió un lote de productos de Valladolid y el tercero, Jesús Pollo, una colección de novelas de César Pérez Gellida.
El alcalde Jesús Rey y el presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar, apoyaron la iniciativa. El evento no solo trajo gente de toda la provincia: multiplicó por siete la población del pueblo en una mañana y generó un ambiente festivo que contrastó con la habitual realidad de la España vaciada.
Las chapas son un juego tradicional hecho con cápsulas metálicas de refrescos, decoradas muchas veces con fotos de futbolistas. Comparten espíritu con las canicas (documentadas desde el Antiguo Egipto) y la petanca, que nació en Francia como adaptación para personas con movilidad reducida. En Castilla y León ya hay 24 localidades vallisoletanas autorizadas para organizarlo durante Semana Santa de 2026.
Para un pueblo sin hotel y con tan poca población, recibir 500 participantes es un logro enorme. No hay confirmación oficial de una segunda edición, pero la lógica del éxito apunta a que Villaco ya está pensando en 2027. Habrá que ver dónde meten a tanta gente.
La historia de Gabriel y Argimiro demuestra que a veces las ideas más simples, nacidas jugando, terminan siendo el evento del verano. En un contexto donde muchos pueblos luchan por no desaparecer, un torneo de chapas logró lo que pocos: llenar las calles, unir generaciones y recordar que la creatividad y la comunidad todavía pueden generar revulsivos reales.