China responde a SpaceX con cuatro lanzamientos de cohetes en solo 45 horas
El gigante asiático lanzó dos cohetes privados y dos estatales entre el 15 y el 17 de septiembre. Un hito que demuestra su capacidad operativa pero que todavía queda lejos del ritmo sostenido de SpaceX.
China acaba de demostrar que no piensa quedarse atrás en la carrera por el espacio. Entre el 15 y el 17 de septiembre logró completar cuatro lanzamientos orbitales en apenas 45 horas, combinando empresas privadas y estatales.
Los dos lanzamientos privados corrieron por cuenta de LandSpace y Orienspace. LandSpace puso en órbita 10 satélites para la constelación Qianfan —la respuesta china a Starlink— usando su cohete Zhuque-2E. Orienspace, por su parte, lanzó otros 9 satélites de la misma red con el Gravity-1, el cohete de combustible sólido más potente del mundo.
En el plano estatal, la Corporación China de Tecnología y Ciencias Aeroespaciales (CASC) lanzó un Long March 12 con 9 satélites para la red gubernamental SatNet. Y una filial de CASIC completó el cuarteto con un Kuaizhou-11 que colocó dos satélites de observación por radar para la empresa Spacety.
Todos los lanzamientos fueron exitosos y pusieron su carga útil en órbita. Se usaron tres sitios diferentes: Jiuquan (repetido), una barcaza frente a Shanghái y la plataforma de Wenchang en Hainan. Esa diversidad de rampas es una de las ventajas logísticas que China tiene frente a competidores con menos infraestructura.
Sin embargo, hay una diferencia clave con SpaceX. Ninguno de estos cohetes fue reutilizado. La gran ventaja competitiva de Elon Musk sigue siendo la recuperación y reutilización de la primera etapa, algo que reduce drásticamente el costo por lanzamiento. China ya ha logrado reutilización en pruebas, pero todavía no lo aplica de forma sistemática en operaciones comerciales.
Este ráfaga de lanzamientos es un hito de cadencia, pero no cambia la foto general. En lo que va del año SpaceX lleva 109 lanzamientos contra 55 de China en agosto, y la brecha se amplía. El ritmo chino es irregular: a veces acelera, pero después se frena. SpaceX, en cambio, mantiene una media mucho más alta y sigue buscando plataformas adicionales fuera de Estados Unidos para no saturar sus instalaciones.
Desde la perspectiva de un emprendedor o startup del sector espacial en Argentina o LATAM, esto confirma dos cosas. Primero, que la competencia global por el espacio se está acelerando y baja los costos de acceso a órbita. Segundo, que el ecosistema chino avanza fuerte en megaconstelaciones de internet satelital, lo que podría abrir oportunidades de integración para proyectos regionales en los próximos años.
La carrera espacial no debería ser solo una pulseada entre dos potencias, pero en la práctica lo es. Hay dinero, tecnología crítica y prestigio nacional en juego. Mientras SpaceX marca el ritmo con reutilización y volumen, China responde con capacidad industrial y diversidad de vehículos. El que gane esa pulseada definirá en gran medida quién tendrá la infraestructura orbital dominante en la próxima década.
Para los que seguimos el tema desde Buenos Aires, el dato relevante es que el espacio ya no es solo cosa de agencias estatales. La irrupción fuerte de privados en China (LandSpace, Orienspace) muestra que el modelo que SpaceX popularizó se está replicando. Y eso, tarde o temprano, termina afectando precios, disponibilidad de lanzamientos y oportunidades para startups de la región.