13 abril, 2024

Todos sabemos que si hay algo fundamental en cualquier país para su progreso, es atraer inversionistas nacionales y del extranjero. Esto no solo favorece el tráfico internacional de mercaderías, sino que también genera nuevos puestos de empleo. Una de las opciones que facilita este proceso es la creación y utilización de zonas francas, que a diferencia de los territorios aduaneros goza de beneficios tributarios, quedando exentos los pagos de derechos de importación y exportación, y las prohibiciones de carácter económico.

Actualmente Latinoamérica va consolidando su economía utilizando dichas zonas como herramienta, ya que éstas representan un atractivo logístico y comercial para los países del extranjero debido a la suma de factores que estimulan la inversión, como una ubicación geográfica estratégica y condiciones financieras favorables.

Hoy en día existen en el mundo más de 2.000 zonas francas, las cuales han incrementado su número especialmente en países en vía de desarrollo. Se destacan los países recientemente industrializados del Este Asiático -Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán- de quienes se asegura deben parte de su rápida industrialización a la aplicación de diversos esquemas de protección, entre ellos el de las zonas francas.

Cabe mencionar que por más que estas zonas no generen un ingreso directo a un Estado por no estar sometidos a un gravamen tributario, éstas son de gran utilidad para fomentar mano de obra, industrialización, y producción de mercaderías que en un futuro pueden importarse en un país para su consumo.

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