20 junio, 2024

El tratamiento estadístico de los accidentes constituye una técnica general analítica de gran rendimiento en seguridad ya que permite el control sobre el número de accidentes, sus causas, gravedad, localización de puestos de trabajo con riesgo, zonas de cuerpo más expuestas y cuantas circunstancias pueden incidir en los accidentes, posibilitando, a lo largo de distintos períodos de tiempo, conocer la situación sobre el grado de accidentabilidad de un sector o rama de actividad, forma de producirse el accidente, zonas del cuerpo afectado, o cualquier otro parámetro, y, a partir de los datos obtenidos, orientar la actuación de las técnicas operativas de seguridad.

No obstante, el indudable valor de esta técnica para conocer la evolución de la accidentabilidad dentro de una misma empresa, presenta el problema de la disparidad de criterios existentes en su tratamiento, tanto a nivel nacional como internacional, razón por la cual los datos estadísticos –denominados índices estadísticos– sólo podrán ser comparados en el momento que se conozcan los verdaderos criterios que han intervenido en su determinación.

El objeto principal de las estadísticas, por otra parte, es conocer la magnitud y las características de la Siniestrabilidad laboral; la estadística o los métodos estadísticos, como se denomina a veces, cada día es un mayor referente en casi todas las facetas del comportamiento humano. Inicialmente el usuario más importante era el propio Estado (de ahí su nombre) pero con el paso del tiempo se amplía a la agricultura, la biología, la química, la medicina, la física… y a la Prevención de Riesgos Laborales.

En relación con la prevención de riesgos laborales los objetivos más importantes que se plantea la estadística son:

  • Ordenar, describir e interpretar un conjunto de datos (accidentes, enfermedades profesionales, medidas de parámetros físicos, etc.).
  • El  análisis de los datos permite inferir conclusiones válidas y tomar decisiones basadas en los citados datos.

Para poder actuar sobre los accidentes de trabajo, es preciso conocer “cuándo, dónde, cómo y por qué” se producen, ya que sólo a partir de ese conocimiento, fruto de una exhaustiva clasificación se pueden establecer las técnicas adecuadas para su prevención. Así, los factores más importantes de clasificación utilizados son los siguientes:

  1. Forma o tipo de accidente: reflejan las circunstancias en que ocurrió el accidente, la naturaleza del contacto o forma en que éste se ha producido entre la persona afectada y el objeto o sustancia que causa la lesión (atropamiento, caídas, electrocución…).
  2. Aparato o agente material causante: objeto, sustancia o condición del trabajo que produjo el accidente con o sin lesión.
  3. Naturaleza de la lesión: tipo de lesión física sufrida por el trabajador (luxación, fractura, amputación…).
  4. Ubicación de la lesión: parte del cuerpo donde se localiza la lesión.
  1. Parte del agente material que se relaciona más directamente con el accidente.
  1. Condición peligrosa: causa técnica relacionada con el accidente.
  1. Acto inseguro: causa humana o imprudencia relacionada con el accidente.

 

Los factores señalados se pueden completar aún, con otros de indudable valor en seguridad tales como la actividad industrial y tamaño de la empresa, el lugar del accidente, sexo y edad del accidentado, profesión-calificación-experiencia del accidentado, tipo de contrato, y hora-día-mes del año.

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