23 mayo, 2024

Es habitual partir de la premisa de que el vino nace en la uva, pero los metros sobre el nivel del mar en los que se desarrolla y el terruño de donde provienen resultan fundamentales para el resultado final. Esta apreciación no es nueva: en la antigua Roma se decía que Baco (dios del vino) amaba y admiraba a las montañas. Y está probado que las uvas que nacen en tierras altas son especiales, únicas en el mundo.

Para poder denominarlo vino de altura, es necesario que esté elaborado con uva de una viña a una altitud muy elevada, a una cota que dependerá del profesional con el que hablemos, siendo la  más común a partir de 800 msnm, hasta altitudes donde la climatología nos permita cultivar la viña y las uvas alcancen la madurez óptima.

Son muchos los beneficios que aporta la altura a estos caldos con respecto a otros, en los que el calor provoca una maduración acelerada de las uvas. Uno de ellos es un envidiable efecto refrescante, debido a una mayor acidez provocada por inviernos más largos y una diferencia térmica muy pronunciada entre el día y la noche durante la época de maduración; con esta diferencia de temperatura de unos 30ºC, y la frescura de la noche, se ralentiza la maduración, lo cual potencia la acumulación de aromas y sabores frutales.

Durante el día, por la mayor cercanía al sol y los cielos más limpios, la radiación es mayor, lo que favorece una mejor fotosíntesis, con el resultado de un mejor color, mayor acidez, más aroma y mejor sabor. Además, también aumenta el ya beneficioso efecto cardiovascular por su efecto antioxidante, pues los polifenóles presentes en las semillas y piel de las uvas tintas que son la clave de este fenómeno, están en mayor concentración en estos vinos de viñedos de altura.

Algunas características esenciales de los vinos de altura:

  • Colores rojos y violáceos intensos, buenas intensidades y matices
  • Carácter fino y frutado
  • Entradas agradables, de gran persistencia en la boca
  • Para servir entre 17 y 19 grados
  • Ideal para acompañar carnes rojas asadas o al horno

En cuanto al vino tucumano, en la mayoría de casos el terruño prevalece por sobre el varietal; en parte por el poderoso marco geográfico, que generan una uva rígida y fértil, pero también por la modalidad orgánica con que se trabajan los viñedos, aprovechando residuos orgánicos. También influyen las bajas dosis de agua que se aplican durante el riego, buscando resaltar la influencia del suelo.

En los Valles implantaron Torrontés, Malbec, Tannat, Cabernet Sauvignon, Syrah y Bonarda. Tierra y clima. La zona de los Valles Calchaquíes de la Provincia de Tucumán cuenta hoy con cinco bodegas, cada una de las cuales ofrece entre dos y ocho etiquetas y unas 20 variedades de vinos de muy buena calidad, obtenidos -por lo que ya conocemos- de su producción y por las buenas condiciones climáticas que favorecen la producción de vinos, dijo Alberto Guardia, presidente de la Cámara de Bodegas y Viñedos del Tucumán.

 

El noroeste argentino muestra con orgullo algunas de las grandes bodegas de vinos de altura. En la catamarqueña Fiambalá, por ejemplo, la finca Don Diego produce unos Syrah excepcionales para acompañar comidas tradicionales como empanadas y asados, en sus variantes Syrah clásico, Syrah Roble y Syrah Cabernet Sauvignon.

Con cultivos que se ubican entre los 1.000 hasta los 3.000 metros sobre el nivel del mar, Salta, Catamarca y Tucumán conforman los famosos Valles Calchaquíes. Vinos con gran carácter varietal y de gran concentración son las características que los distinguen en el mundo. Allí es  donde se encuentran los viñedos más altos del mundo.26?27? Como simple curiosidad se sabe que la bodega más alta del planeta es Colomé a 2700 msnm (8 858 pies), la que posee el viñedo más alto del mundo a 3111 msnm.

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