24 julio, 2024

DEFICIT FISCAL

Para poder entender la complejidad de este es necesario definir este término y hacer referencia a los conceptos que lo conforman.

La palabra “déficit” es interpretada como la falta o carencia de algo. En la economía está relacionado con la mala distribución de los recursos del estado.

Por otro lado, “Fiscal” hace referencia a lo relacionado con el estado (fisco), su tesoro.

La fusión de estos términos deriva a la definición de lo que el fisco adeuda. Se trata del resultado negativo de las cuentas del Estado, se produce el déficit cuando los gastos del mismo superan lo que ingresa. Podemos decir que el déficit fiscal es la diferencia entre los egresos y los ingresos públicos en un determinado plazo.

Cuando los ingresos recaudados por impuestos y otros no alcanzan a tapar el pago de las obligaciones del presupuesto aparece el déficit fiscal, apelando a diversas cuentas representando con números la actividad económica es la contabilidad nacional quien se encarga de medir este déficit.

Decimos que cuando ingresa menos de lo que se gasta tiene un déficit fiscal, cuando los ingresos igualan a los egresos se trata de un presupuesto equilibrado, e ingresa más de lo que egresa se llama superávit.

Para generar un superávit, la sociedad pagara sus impuestos y consumirá más bienes y servicios, ya que contara con un empleo que se lo permitirá. Las empresas tendrán más beneficios, así tendrá un mayor ingreso el dinero fiscal que traerá una consecuencia positiva. Todo esto es posible cuando un país se encuentra en etapa de desarrollo y crecimiento económico.

Es necesario diferenciar el término déficit fiscal, de la deuda publica ya que muchas veces se confunden, el segundo término hace referencia al déficit que se ha acumulado. Podemos decir que esta deuda es la que el Estado asume ante sus acreedores.

Es importante remarcar que la mayor forma que el Estado tiene para recaudar dinero es a través de los impuestos, del aprovechamiento de los recursos naturales y de los préstamos realizados a otros países. Entre otros los gastos que debería tener el Estado son los sueldos o gastos de funcionamiento, devolución de préstamos a los países que lo han otorgado, inversión social, seguridad nacional, etc.

Para promover la actividad económica el déficit fiscal es una herramienta válida, sin embargo podría producir ciertos efectos negativos que impiden la expansión de la economía, a esto se lo denomina inflación. Los profesionales en economía aconsejan que si el déficit es financiado por la emisión de los billetes puede ser la inflación lo que termine perjudicando al consumo.

Es necesario recordar que tanto el déficit fiscal como la deuda pública no son buenos amigos para el desarrollo de un país, ya que son las causas por las que un país subdesarrollado no puede reflotar su actualidad económica y culmina endeudándose más aún.

Ambos conceptos van de la mano, cuando existe un determinado déficit fiscal aparece la deuda pública. Los Estados recurren a la deuda pública porque gastan más de lo que ganan, es por eso que terminan recurriendo a la deuda pública para poder pagar aquello que de otra forma no podrían hacerse cargo. Como consecuencia el déficit se agranda y año tras año es más difícil cubrir la deuda.

Si la deuda pública se invirtiera de manera en la que pudiera recuperarse, sería ideal, la realidad es que frecuentemente ocurre que el dinero se gasta en burocracia y tratar de mantener a un grupo determinado en el poder.

 

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