19 mayo, 2024

Para comprender el impacto de Monsanto tanto en el país como en el resto del mundo, es de vital importancia realizar un pequeño revisionismo de la misma.

 

Monsanto Company es una multinacional estadounidense cotizada en bolsa productora de agroquímicos y biotecnología destinados a la agricultura. Es líder mundial en ingeniería genética de semillas y en la producción de numerosos productos químicos industriales y herbicidas (el más famoso de ellos es el glifosato, comercializado bajo la marca Roundup).

Como con cualquier multinacional, la primera pregunta que surge es la siguiente:

Es bueno o es malo?

 

Veamos:

Dentro de los principales impactos de la empresa, se destacan los siguientes:

-La compañía fabricó productos como el insecticida DDT y los PCB (Policloruro de bifenilo, prohibido desde 1977 debido a su alta toxicidad).

– La hormona de crecimiento bovina, utilizada para aumentar la producción de la leche, genera mastitis, la cual causa un dolor innecesario e inusual e inflamación de la ubre produciendo pus, con lo cual se administran antibióticos para disminuir la infección. Tanto el pus como los antibióticos pasan a la leche comercializada y sus derivados lácteos.

– El Agente Naranja, utilizado en la guerra de Vietnam por Estados Unidos y responsable de la muerte de 400.000 personas y nacimientos de miles de niños con malformaciones y de la destrucción o daño de millones de hectáreas de selva y cultivos.

– Fue multada y obligada a quitar la palabra ¨biodegradable¨ de su herbicida Roundup debido a que aceleraba el deterioro del agua y era sumamente persistente en el suelo. Estudios anteriores destacaron que el Glifosato estaba relacionado con el cáncer causando desregulaciones en el ciclo celular.

– Los habitantes de las regiones donde se utilizan sus productos presentan más probabilidades de desarrollar cáncer así como un índice más alto de desórdenes tiroideos y respiratorios.

A todo esto hay que sumarle las constantes trabas y negaciones por parte de la empresa para colaborar y habilitar los datos de sus propios estudios en las investigaciones y desarrollos de sus productos, echando y persiguiendo a sus propios científicos para que estos no divulguen información alguna.

 

Y en Argentina ¿cómo opera?

Monsanto opera fuertemente en el país. En su página de Argentina (www.monsantoglobal.com/global/ar/Pages/default.aspx) podemos observar detenidamente, en la sección ¨Quienes somos¨, que se destaca un video institucional donde se resalta la necesidad de cubrir la demanda de alimentos en todo el mundo bajo el lema: ¨Somos Monsanto y trabajamos con productores y empresas de todo el mundo para crear una visión de la agricultura sustentable¨. Debajo de este video se puede leer una presentación de la empresa que reza lo siguiente: ¨Producir más. Conservar más. Mejorar la calidad de vida.

De eso se trata la agricultura sustentable y esa es la esencia de Monsanto.

Monsanto no podría existir sin los agricultores.

Miles de millones de personas dependen de lo que hacen los agricultores. Y miles de millones más lo harán en el futuro. En las próximas décadas, los agricultores deberán cultivar la misma cantidad de alimentos que en los últimos 10.000 años juntos.

Nuestro propósito es trabajar junto con los agricultores para poder lograrlo. Y lo hacemos vendiendo semillas, eventos biotecnológicos y productos para la protección de cultivos.

El desafío: satisfacer las necesidades actuales y preservar el planeta para el futuro.¨

Hasta aquí, lo esperable de una compañía multinacional con supuestas ¨buenas intenciones¨.

 

El cultivo de soja transgénica en el país se aprobó en 1996. A partir de ese momento, el área cultivada con soja aumentó fuertemente año a año. La soja reemplazó a otros cultivos como trigo y maíz en grandes áreas cultivables, lo que afectó a la diversidad de la agricultura.

Los  herbicidas son los más aplicados actualmente. Roundup inhibe la producción de una enzima, llamada EPSP, que la mayor parte de las plantas necesitan para crecer. Luego de la aplicación de Roundup, las plantas se ponen amarillentas y mueren.

Las semillas modificadas genéticamente, como la soja “Roundup Ready”, producen una enzima que no se ve afectada por el Glifosato. Monsanto fue pionera en el desarrollo y patentamiento de esta tecnología; logrando un gran poder de mercado a nivel mundial.

En agosto de 2012 la tecnología Intacta RR2 Pro (esta tecnología en semillas de Monsanto hace que, además de ser tolerante al Glifosato, la planta «se proteja a sí misma” de insectos, permitiendo que el agricultor use menos agroquímicos) fue autorizada en Argentina.

Desde fines de 2014, Monsanto incorporó cláusulas al contrato que firman los productores, que permite que fiscalizadores de la empresa ingresen a los campos para verificar el origen genético y vender la cosecha únicamente a exportadores o acopiadores autorizados por Monsanto.

Actualmente en Argentina, el mercado de semillas está muy concentrado y sus principales actores son empresas multinacionales. 3 empresas tienen casi el 50% del mercado: DuPont, Syngenta y Monsanto.

 

La conclusión que sacamos entonces es que la forma de operar de Monsanto, además de monopólica, es tan nefasta como inmoral…Pero, insistimos, es solamente la opinión de este editor.

Queda en ustedes, estimados lectores, sacar sus propias conclusiones.

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