26 febrero, 2024

Introducción

El ruido es uno de los contaminantes laborales más comunes. Gran cantidad de trabajadores se ven expuestos diariamente a niveles sonoros potencialmente peligrosos para su audición, además de sufrir otros efectos perjudiciales en su salud.

Efectos:

  • Pérdida de capacidad auditiva.
  • Acufenos.
  • Interferencia en la comunicación.
  • Malestar, estrés, nerviosismo.
  • Trastornos del aparato digestivo.
  • Efectos cardiovasculares.
  • Disminución del rendimiento laboral.
  • Incremento de accidentes.
  • Cambios en el comportamiento social.

 

Sugerencias para controlar y combatir el ruido

En su fuente:

Al igual que con otros tipos de exposición, la mejor manera de evitarlo es eliminar el

riesgo. Así pues, combatir el ruido en su fuente es la mejor manera de controlar el ruido.

– impedir o disminuir el choque entre piezas;

– disminuir suavemente la velocidad entre los movimientos hacia adelante y hacia

atrás;

– modificar el ángulo de corte de una pieza;

– sustituir piezas de metal por piezas de plástico más silenciosas;

– aislar las piezas de la máquina que sean particularmente ruidosas;

– colocar silenciadores en las salidas de aire de las válvulas neumáticas;

– Poner en práctica medidas de acústica arquitectónica;

– Emplear maquinas poco ruidosas;

– Utilizar tecnología y métodos de trabajo, poco ruidosos;

– cambiar de tipo de bomba de los sistemas hidráulicos;

– colocar ventiladores más silenciosos o poner silenciadores en los conductos de los

sistemas de ventilación;

– Delimitar las zonas de ruido y señalizarlas;

– poner amortiguadores en los motores eléctricos;

– poner silenciadores en las tomas de los compresores de aire..

Barreras:

Si no se puede controlar el ruido en la fuente, puede ser necesario aislar la máquina, alzar

barreras que disminuyan el sonido entre la fuente y el trabajador o aumentar la distancia

entre el trabajador y la fuente.

Estos son algunos puntos que hay que recordar si se pretende controlar el sonido

poniéndole barreras:

– si se pone una barrera, ésta no debe estar en contacto con ninguna pieza de la

máquina;

– en la barrera debe haber el número mínimo posible de orificios;

– las puertas de acceso y los orificios de los cables y tuberías deben ser rellenados;

– los paneles de las barreras aislantes deben ir forrados por dentro de material que

absorba el sonido;

– hay que silenciar y alejar de los trabajadores las evacuaciones de aire;

– la fuente de ruido debe estar separada de las otras zonas de trabajo;

– se debe desviar el ruido de la zona de trabajo mediante un obstáculo que aísle del

sonido o lo rechace;

– de ser posible, se deben utilizar materiales que absorban el sonido en las paredes,

los suelos y los techos.

En el propio trabajador:

El control del ruido en el propio trabajador, utilizando protección de los oídos es,

desafortunadamente, la forma más habitual, pero la menos eficaz, de controlar y combatir el

ruido. Obligar al trabajador a adaptarse al lugar de trabajo es siempre la forma menos

conveniente de protección frente a cualquier riesgo.

La formación y motivación son claves para que el uso de los protectores auditivos sea el

adecuado.

Los trabajadores deberán ser formados y capacitados para que se concentren en el porqué y

como proteger su propia capacidad auditiva dentro y fuera del trabajo.

Por lo general, hay dos tipos de protección de los oídos: tapones (endoaurales) de oídos y

los protectores auditivos de copa. Ambos tienen por objeto evitar que un ruido excesivo

llegue al oído interno.

Con relación a los protectores auditivos, los más usados son dos tipos:

– Los tapones endoaurales para los oídos, se introducen en el oído, pueden ser de

distintos materiales. Son el tipo menos conveniente de protección del oído, porque

no protegen en realidad con gran eficacia del ruido y pueden infectar los oídos si

queda dentro de ellos algún pedazo del tapón o si se utiliza un tapón sucio. No se

debe utilizar algodón en rama para proteger los oídos.

– Los protectores de copa protegen más que los tapones endoaurales de oídos si se

utilizan correctamente. Cubren toda la zona del oído y lo protegen del ruido. Son

menos eficaces si no se ajustan perfectamente o si además de ellas se llevan lentes.

 

Se debe imponer de manera estricta la utilización de protectores auditivos en las áreas

necesarias; se debe tener en cuenta la comodidad, la practicidad y el nivel alcanzado de

atenuación real, estos son los principales criterios para elegir los protectores auditivos a

adquirir; a cada empleado se le debe enseñar cómo utilizarlos y cuidarlos apropiadamente;

reemplazar en forma periódica los protectores auditivos.

La protección de los oídos es el método menos aceptable de combatir un problema de ruido

en el lugar de trabajo, porque:

– el ruido sigue estando ahí: no se ha reducido;

– si hace calor y hay humedad los trabajadores suelen preferir los tapones endoaurales

de oídos (que son menos eficaces) porque los protectores de copa hacen sudar y

estar incómodo;

– la empresa no siempre facilita el tipo adecuado de protección de los oídos, sino que

a menudo sigue el principio de «cuanto más barato, mejor»;

– los trabajadores no pueden comunicarse entre sí ni pueden oír las señales de alarma.

 

A los trabajadores que están expuestos a niveles elevados de ruido se les debe facilitar

protección para los oídos y deben ser rotados para que no estén expuestos durante más de

cuatro horas al día. Se deben aplicar controles mecánicos para disminuir la exposición al

ruido antes de usar protección de los oídos y de rotar a los trabajadores.

Si los trabajadores tienen que llevar protección de los oídos, es preferible que sean orejeras

en lugar de tapones para los oídos. Lea las instrucciones de los distintos protectores de

oídos para averiguar el grado de protección que prestan. Analice la información con el

empleador antes de que compre los protectores. Es importante que los trabajadores sepan

usar adecuadamente los protectores de oídos y que conozcan la importancia de ponérselos

cuando haga falta.