18 mayo, 2024

El morbo y el sensacionalismo caracterizan al Dirty tourism, una práctica llevada a cabo por muchos turistas que no tienen la ética suficiente a la hora de tomar una fotografía.

Precisamente esos valores éticos son los que no tendrán demasiado en cuenta algunos turistas de Camboya. Los visitantes del país asiático se lleva a cabo una práctica que ha sido denominada como Dirty tourism (turismo sucio u obsceno), en la que los extranjeros no quedan impresionados por los templos budistas, o las selvas tropicales, sino por los niños que recogen basura en los vertederos de Phnom Penh, la capital del país

A pesar de lo que se pueda pensar inicialmente, los visitantes del país asiático no utilizaban ese reportaje gráfico en forma de denuncia, sino que tras llegar al vertedero ese gran número de turistas empleaban sus imágenes de una forma bien distinta. Estos extranjeros llegaban al lugar en taxis y autobuses con el único ánimo de tener la inolvidable fotografía de un niño con la cara manchada por la suciedad.

Así, es cómo éstos, de una forma inhumana, eran capaces de ver la realidad a través de un objetivo con la única intención de poseer una foto digna de un “viaje exótico”, lo que se denominó como Dirty Tourism.

Contemplar a las personas como parte del entorno no debe ser una opción para ningún fotógrafo ni para las empresas. Especialmente cuando se trata de dar testimonio de la pobreza, la ética con la que se tinte esa documentación

será de vital importancia para determinar si estamos denunciando una situación, o colaborando con un negocio generado a raíz de ésta.

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