25 mayo, 2024

 

 

El concepto de liderazgo fue estudiado a lo largo de todos estos años generando muchas teorías y definiciones a partir de perspectivas diferentes.

El trabajo de un relacionista público es promover la imagen de una empresa, organización o persona mediante una comunicación estratégica que se mantenga a lo largo del tiempo. Su objetivo principal es fortalecer los vínculos con los distintos públicos ya sea escuchándolos, persuadiéndolos o informándolos para lograr consenso o el apoyo de los mismos.

Es muy importante aplicar destrezas o habilidades relacionadas con el liderazgo que nos permita realizar una buena toma decisiones.

Hay que tener en cuenta los éxitos y fracasos de la organización, por eso es fundamental que el relacionista público investigue la historia de la empresa, más allá del sentido económico, qué fue lo que llevó a la empresa a necesitar un enfoque diferente o un manejo de crisis. El error que muchas empresas cometen, es acudir a las relaciones públicas una vez que ya tienen la crisis ahí en puerta o una potencial crisis.

En una parte del texto se menciona “…una función singular del liderazgo consiste en suministrar la energía necesaria para que la organización despegue del suelo…” (Edgar H. Schein, 1988). Como líderes debemos ser una fuente de energía, si queremos promover la imagen de una empresa, claramente nosotros debemos creer en esa imagen ya que no podemos vender algo que no es. Si pretendemos persuadir o convencer  a los demás, tanto a los públicos internos como externos, debemos estar seguros de lo que hacemos y decimos al momento de actuar.

En la mayoría de los casos, los empresarios tienden a contratar o conservar a los subordinados que piensan igual que ellos. Un líder debe tener su propio comportamiento y usarlo como un modelo de misión que aliente a los subordinados a sentirse identificados.

Hay que evitar que los conflictos se incorporen a la cultura de la organización, una vez que son parte de ella, no se puede quitar o modificar con facilidad ya que de una forma u otra se sumaron a la cultura y no podemos dar por sentado que se salió adelante igual o se buscó la mejor forma de hacer las cosas. Lo ideal es que los conflictos no lleguen a influir de esa manera.

Cuando una empresa tiene éxito, se suelen repetir los mismos pasos que llevaron a conseguirlo. Los productos y empresas están en constante cambio, y lo que se hizo en primera instancia para llegar al éxito puede ser insuficiente para mantenerlo. Esto quiere decir que el alto nivel de energía para impulsar a la empresa que fue bueno en un principio, no necesariamente lo es después.

La empresa necesita estabilizarse y producir nuevas generaciones de líderes para un futuro. En esta etapa pueden aparecer trabas como por ejemplo que el líder principal no quiera abandonar su papel o que inconscientemente haga cosas que impidan el crecimiento de la próxima generación de líderes.

Los líderes actuales suelen impedir a los potenciales líderes que desarrollen nuevas herramientas o conocimientos aprendidos, generalmente por miedo al cambio o porque están acostumbrados a trabajar de cierta forma y no quieren correr el riesgo de hacerlo de una manera diferente.

El proceso de cambio lleva su tiempo, no solo es aprender cosas nuevas sino que hay que desaprender lo que se venía haciendo hace años. Acá es donde entra en juego la revolución digital, nuevas tecnologías y la aparición de los Social Media, ya que es mucho el flujo de información que tienen que manejar. El lector pasa a ser un agente activo y creador de contenido. Esto demuestra que las empresas necesitan nuevos líderes capaces de identificar entre la avalancha de información, qué es importante y qué no lo es. Algunos empleados puede ser que abandonen la empresa al no entender de qué se tratan todos estos conceptos nuevos que los líderes introducen. Toda empresa que esté negada a cambios como éste, está destinada al fracaso.

Estos cambios no se generan a través de un comunicado, propaganda o anuncio. Tiene que ser algo intrínseco, un cambio genuino a partir de la actitud del líder. Él es el que contagia a los subordinados y obviamente debe sufrir una transformación personal como parte del proceso de cambio.

Las empresas que han sobrevivido a esta transición, es importante que mantengan el compromiso de aprender y de cambiar, no solo con los clientes, sino también con los empleados, proveedores, accionistas y toda persona que tenga interés en la organización. Si no existe este compromiso, es posible que la empresa no sobreviva a la larga.

 

 

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