26 febrero, 2024

Miles de sustancias químicas son manipuladas y utilizadas día a día en la amplia variedad de industrias. Una de ellas es perteneciente a la  clasificación de óxidos ácidos y es el Acido Sulfúrico (H2SO4).
Es un ácido líquido, muy corrosivo, que reacciona violentamente con agua y con los compuestos del carbono desprendiendo mucho calor en el proceso.
Es el compuesto químico más producido en el mundo, por lo que su consumo suele utilizarse como medidor de la capacidad industrial de un país. Gran parte de su producción se emplea en la obtención de fertilizantes, aunque también es fundamental en la síntesis de otros ácidos y en la industria petroquímica.
Existen distintos procesos de producción del ácido sulfúrico, siendo el más común el de contacto, en el cual se emplea un catalizador para convertir el SO2 en SO3, del que se obtiene ácido sulfúrico por hidratación.
El uso y manipulación de sustancias químicas es un proceso no exento de riesgos; muchos productos químicos son agresivos para el ser humano y el medio en que vive, lo que obliga a extremar las precauciones y a exigir fuertes controles y una gran responsabilidad a quienes fabrican y manipulan esas sustancias. En el ámbito industrial existen gran número de productos potencialmente peligrosos, e incluso en nuestra vida cotidiana podemos encontrarlos, tales como limpiadores del hogar, detergentes, pilas o pinturas.
Debido a su toxicidad es preciso seguir una serie de precauciones tanto en el almacenamiento, uso y posterior reciclaje:

1) Almacenamiento

A la hora de almacenar productos químicos es necesario:

  • Mantener actualizada una lista de los productos que se almacenan, incluyendo nombre y fecha de compra de cada producto.
  • Conservar los productos en su envase original y asegurarse de están bien etiquetados, comprobando su posible deterioro.
  • Mantenerlos en lugar fresco y seco.
  • Guardarlos fuera del alcance de los niños y animales domésticos.
  • Mantener separados los productos químicos que sean incompatibles.

2) Uso y manipulación

Cuando un producto contiene sustancias químicas peligrosas, es obligatorio que en su etiquetado señale tanto los posibles riesgos asociados a su uso como las instrucciones para su uso correcto. Por ello es fundamental leer y seguir al pie de la letra las instrucciones del fabricante. Entre otras reglas generales, pueden destacarse las siguientes:

  • No mezclar productos químicos diferentes.
  • Usar los productos en la proporción y dosis recomendada.
  • Utilizar, siempre que se pueda, productos alternativos naturales menos tóxicos.
  • Protegerse de posibles salpicaduras usando guantes, gafas y ropa adecuada.
  • Mantener bien ventiladas las zonas donde se usen los productos.
  • Lavarse bien cara y manos después de su uso.
    En caso de intoxicación, se seguirán las instrucciones del etiquetado, llamando al Instituto Nacional de Toxicología con la referencia del producto si es necesario.

3) Residuos y reciclado

Como regla general, se intenta siempre generar la menor cantidad de residuos posible, aunque es inevitable que estos aparezcan. En consecuencia, se debe ser muy cuidadoso a la hora de proceder a su eliminación. Para ello las industrias tienen planes de gestión de residuos, mientras que los usuarios particulares pueden acudir a los puntos limpios. En cualquier caso, lo más aconsejable es no verter ningún residuo directamente al agua o a la basura.
Con ello no sólo se evitan afecciones medioambientales, sino que se favorece su reciclado evitando el gasto innecesario de recursos. No todos los residuos pueden ser reciclados, pero la mayor parte de ellos sí; por ejemplo las latas de aluminio o los plásticos de las botellas de agua y botes de detergente son 100% reciclables.
Destacar por último que hay unos compuestos químicos con los que se debe tener especial cuidado: los medicamentos. Los envases vacíos o con restos de medicación, los medicamentos que no se necesiten y los caducados deben depositarse junto con sus prospectos en las farmacias.