Contaminante por polvo en un soldador

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    Exposición por contaminante por polvo
    Entendemos por polvo la dispersión de partículas sólidas en el ambiente.
    Cuando estas partículas son más largas que anchas, hablamos de fibras.
    La exposición a polvo en el lugar de trabajo es un problema que afecta a
    muchos y muy diversos sectores (minería, fundición, canteras, textil,
    panaderías, agricultura, etc.).
    Tradicionalmente, las neumoconiosis (enfermedades por exposición a
    polvos) han sido consideradas como profesionales. Hoy en día represen-
    tan la quinta parte del total de enfermedades profesionales reconocidas
    en España.
    Se producen muchos otros casos de enfermedades respiratorias (asma,
    bronquitis crónica, enfisema pulmonar) en las que la exposición laboral a
    polvo juega un papel importante y, sin embargo, se consideran enfermedades comunes.
    En estos casos, la intervención sindical deberá basarse en conseguir el
    reconocimiento del problema y, especialmente, en hacer valer su dimensión colectiva: trabajadores y trabajadoras con condiciones de exposición similares tienen problemas de salud parecidos.
    Pero siempre, el objetivo sindical más importante deberá ser la prevención, es decir la eliminación del riesgo.
    ¿Qué hay que saber para evaluar el riesgo?
    ¿Cuál es la composición del polvo?
    Según el tipo de partículas, los efectos sobre la salud pueden ser más o
    menos graves. No obstante, no hay polvos inocuos; cualquier exposición
    a polvo supone un riesgo. En general, el polvo provoca irritación de las
    vías respiratorias y, tras exposiciones repetidas, puede dar lugar a bronquitis crónica. Otros tipos de polvo provocan enfermedades específicas
    (amianto, sílice, plomo). Hay tipos de polvo que, además, pueden ser
    explosivos en ambientes confinados (carbón, caucho, aluminio).
    Para conocer el tipo de polvo, a veces, es suficiente con saber la composición del material que lo origina. Otras veces, hay que recurrir al análisis
    químico de muestras de aire.
    ¿Qué cantidad de polvo hay en el ambiente?
    Algunos problemas pueden identificarse sin necesidad de mediciones:
    nubes visibles de polvo, escapes de polvo de máquinas o instalaciones,
    acumulación de polvo en suelos o paredes, incorrecto funcionamiento de
    extractores, etc. Sin embargo, la forma de saber con exactitud cuánto hay
    es pesar el polvo recogido en una muestra de aire mediante filtros apropiados. Se separa la fracción respirable y se mide su masa (en mg/m3) por
    un método denominado gravimetría. La toma de muestras puede hacerse
    por medio de muestreadores personales (la persona lleva consigo el aparato) o mediante muestreo estacionario (aparato fijo en un punto).
    ¿Cómo se produce la exposición a polvo?
    Hay que conocer los puntos y el origen de la emisión de polvo e identificar el colectivo de trabajadores y trabajadoras expuestos. La medida de la concentración de polvo suele referirse a 8 horas/día, por lo que si el
    tiempo de exposición es mayor o menor, deberá ajustarse el cálculo a la
    realidad. También hay que tener en cuenta que el riesgo de exposición a
    polvo puede incrementarse, por condiciones de trabajo que provoquen un
    aumento de la respiración: calor, esfuerzo físico, estrés, etc. Si además
    de polvo hay gases o vapores en el ambiente, éstos impregnarán las partículas y pueden potenciar su nocividad. Igualmente, se puede producir
    una contaminación química adicional del polvo por el propio manipulado
    de materiales (p.e. fibras textiles con tintes o aprestos). Por último, hay
    que considerar las características personales de las personas expuestas,
    sus posibles enfermedades pulmonares previas, así como el hábito de
    consumo de tabaco.
    ¿Qué daños se pueden producir?
    Hay una serie de enfermedades específicas relacionadas con los distintos tipos de polvos.
    El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud ha aprobado un
    Protocolo para la Vigilancia de la Salud de las Enfermedades
    Respiratorias de mecanismo alérgico (asma, alveolitis y rinitis alérgica),
    que deberá tenerse en cuenta por los profesionales sanitarios de los
    Servicios de Prevención.
    Entre los efectos nocivos del polvo hay que tener en cuenta:
    Efectos respiratorios
    ? Neumoconiosis: silicosis, asbestosis, neumoconiosis de los mineros
    del carbón, siderosis, aluminosis, beriliosis, etc.
    ? Cáncer pulmonar: polvo conteniendo arsénico, cromatos, níquel,
    amianto, partículas radiactivas, etc.
    ? Cáncer nasal: polvo de madera en la fabricación de muebles y polvo
    de cuero en industrias de calzado.
    ? Irritación respiratoria: traqueítis, bronquitis, neumonitis, enfisema y
    edema pulmonar.
    ? Alergia: asma profesional y alveolitis alérgica extrínseca (polvos
    vegetales y ciertos metales).
    ? Bisinosis: enfermedad pulmonar por polvos de algodón, lino o
    cáñamo.
    ? Infección respiratoria: polvos conteniendo hongos, virus o bacterias.
    Personas que trabajan soldando están expuestos a los contaminantes por polvo