21 junio, 2024

Consumo e inversión:

El consumo privado es el principal componente del PIB, y retrocedió 1,4 por ciento. Leve contracción informada por el Indec  para la variable más relevante del producto contrasta con toda la información desagregada y sectorial publicada durante el año por el organismo estadístico, consultoras privadas, universidades, sindicatos y cámaras empresarias. Valgan dos ejemplos. Para la CAME el consumo se retrajo 7 por ciento. El indicador elaborado por el Instituto de Trabajo y Economía (ITE) de la Fundación Germán Abdala cerró 2016 con una caída del 3,3 por ciento anual y se ubicó en el nivel más bajo desde 2010.

“La caída de los ingresos reales, en particular del salario, impactó sobre el consumo, que es la principal palanca de la demanda agregada, y la inversión reaccionó en línea con esa dinámica. La inversión no es una variable autónoma. Puede verse influida por las mejoras en ‘el clima de negocios’ y la rentabilidad vía precios, pero depende del nivel de actividad que está determinado por el consumo”, expresó Mariano de Miguel, director del Instituto Estadístico de los Trabajadores de la UMET. La caída en la formación bruta de capital fijo del 5,5 por ciento estuvo explicada por la contracción en la construcción (-12,8), los menores desembolsos del rubro donde se contabiliza al sector petrolero (-17,7) y la baja en las compras de maquinaria y equipo (-1,1). El derrumbe en la inversión a lo largo del año estuvo contenido por la importación de equipo de transporte importado (32,0).

Importaciones:

Un elemento novedoso entre los datos publicados ayer es el comportamiento de las importaciones medido en cantidades. En un año donde el PBI cedió 2,3 por ciento, la compra de bienes y servicios al resto del mundo aumentó 5,4 por ciento. Fue la primera vez desde 1975 que durante una recesión aumentó la importación en términos reales. En los últimos 30 años, siempre según los datos oficiales, se registraron 12 caídas interanuales del producto y en ningún caso se observó un aumento en las importaciones.

En la serie histórica para el período 2004-2015, base revisada por las nuevas autoridades del Indec, cada vez que el producto cae un punto las importaciones sobrerreaccionan y retroceden entre 3 y 5 puntos. En 2014, cuando la economía se contrajo 2,5 por ciento las importaciones retrocedieron 11,5 por ciento. En 2012 la caída del producto llegó a 1,0 por ciento y las compras al exterior cedieron 4,7 por ciento. En 2009, la baja del PIB llegó a 5,9 por ciento y las importaciones cayeron 18,4 por ciento. De acuerdo a esa característica estructural de la economía argentina, las importaciones en 2016 deberían haber registrado una caída entre 6,9 y 11,5 por cuento.

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