18 mayo, 2024

PROFESOR: ELIO SANCHEZ

ALUMNA: GOMEZ REINA ISABEL

MATERIA: SALUD II

CÁNCER PROFESIONAL

El mayor riesgo para los trabajadores es manejar productos peligrosos que intervienen en la fabricación de calzados, muebles, aplicación de herbicidas y citostáticos, así como aquellos empleados en el tratamiento del caucho, y la industria química, la del automóvil y la del papel. Profesiones, estas, que debe  tener en cuenta  el  médico.

La prevención del cáncer profesional en sus diversas formas y manifestaciones vinculadas a determinadas tareas como las expuestas y otras, nos lleva a preguntarnos cuándo, las autoridades competentes y responsables del tema tomarán acciones definidas al respecto en base a investigaciones tendiente al estudio de los agentes capaces de provocar afecciones, muchas veces irreversibles, que permita imponer normas preventivas eficaces y de probada seriedad científica para conservar la integridad psicofísica del trabajador, que se legisle también todos los agentes o sustancias capaces de afectar la salud o la vida de los trabajadores argentinos.

 El lugar del cáncer en el mundo

El cáncer ocupa el segundo lugar entre las causas de muerte en el mundo. Según la O.M.S., las causas probables serían:

  1. a) Desaparición de otras causas de mortalidad.
  2. b) Mayor longevidad.
  3. c) Diagnóstico precoz por técnicas médicas avanzadas.
  4. d) Aparición de nuevos agentes cancerígenos producto del avance tecnológico industrial y agrario (cáncer profesional), y trabajar sobre la prevención, una vez conocida e identificada la patología que lo causa, su diagnóstico y desarrollo

Es común afirmar que la etiología del cáncer es desconocida. El cáncer del escroto de los deshollinadores y de la vejiga de los expuestos a anilinas; el endotelioma pleural asbestósico; los tumores cutáneos malignos por la manipulación de brea y otras sustancias derivadas del petróleo, etc., «nos están indicando que se conoce la etiología y la podemos imputar en el campo jurídico de la patología ocupacional». Si bien está estadísticamente demostrado que esas y otras ocupaciones tienden a producir un cáncer determinado, ello no significa que conozcamos la etiopatogenia íntima del desarrollo de un tumor cancerígeno ya que ignoramos cómo y por qué las células del organismo adoptan una capacidad reproductiva anárquica, desordenada, agresiva e invasora que transforma un tejido hasta entonces normal, en uno maligno, canceroso, frente a la acción de ciertos productos o sustancias llamadas, cancerígenas. Los efectos no estocásticos de las radiaciones ionizantes son otro ejemplo de esa transformación energética de células hasta entonces silenciosas, y  aquí, trascendiendo el campo puro de la medicina, se presenta la dificultad de la imputabilidad médico-legal para ciertas sustancias cancerígenas, muchas veces poco claras no sólo para el perito médico, sino también para el juez, al momento de decidir sobre el «deber de responsabilidad objetiva» que todo empleador debe asumir en defensa de la integridad mental y física de su empleado.

Los cánceres profesionales fueron observados en 1775 por Percival Pott y actualmente las investigaciones son permanentes en varios medios científicos, frente a la agresión de ciertos compuestos químicos de síntesis capaces de despertar un cáncer.

 Valoración etiopatogénica del cáncer

Los hechos deben ser interpretados con mucha prudencia frente al derecho, porque los efectos cancerígenos demostrados experimentalmente difieren de una especie animal a otra y, consecuentemente, con respecto al hombre.

Para la valoración etiopatogenia, que ciertos animales de laboratorio presentan tumores espontáneos que podrían atribuirse erróneamente a la sustancia en experimentación. Un estudio otorrinolaringológico de la mucosa nasal para despistar cáncer en trabajadores de la madera, obligó a emplear un único patólogo para eludir, precisamente, este problema interpretativo de los exudados en estudio.

 

Exige un proceder muy meticuloso en el diagnóstico de estas lesiones, tratando de imponer una metodología analítica que tenga en cuenta:

–    Riesgo de cancerígenos químicos.

–    Riesgo de cancerígenos físicos.

–    Verificación estadística de casos humanos.

–    Verificación experimental en animales de laboratorio.

–    Evitar decidir diagnósticos «por similitud».

–    Tener muy en cuenta el período de latencia de la exposición, que puede llegar en muchos casos a 15, 20 y más años.

Conclusión:

1)  La frecuencia de cáncer en un determinado grupo de trabajadores expuestos a una sustancia cancerígena o sospechosa de serlo, puede encajar en la definición de enfermedad profesional que hemos propuesto aplicada a este tipo de infortunio.

2)  Los cánceres profesionales se caracterizan por el largo período de latencia.

3)  Ello obliga a un seguimiento evolutivo muy profundo, aun mucho tiempo después de finalizada la exposición.

4)  Es frecuente que la sustancia o agente carcinógeno profesional no sea la causa única.

5)  Generalmente, la aparición del cáncer está acompañada por el estado local de los tejidos afectados y por predisposición (hereditaria, racial, genética). A ello deben agregarse factores alimentarios, afecciones intercurrentes, medicamentos (hormonas sexuales), polución ambiental, tabaquismo y otras.

6)  Los tejidos más afectados por los cánceres profesionales son la piel, las vías respiratorias, la vejiga y la médula ósea (puntos de contacto y acumulación). Ejemplos: benceno con afinidad por el tejido graso del sistema hematopoyético; radiaciones ionizantes: apetencia por el tejido óseo.

7)  Imposibilidad de establecer el «umbral no carcinógeno», a pesar de poder determinar una relación dosis-frecuencia. A menudo, el cáncer profesional parece ser el resultado de una acumulación de pequeñas dosis del agente absorbidas durante largos períodos de tiempo (excepto las radiaciones ionizantes).

8)  A veces, los productos industriales cancerígenos actúan a través de una impureza, por lo que, en estos casos, se deberá:

  1. a) Efectuar verificaciones epidemiológicas.
  2. b) Estudiar las estructuras químicas.
  3. c) Experimentar con animales de laboratorio.

Finalmente, en cuanto a la prevención del cáncer, fundamento metodológico de la gestión del médico del trabajo, las siguientes exigencias:

–    Evitar la exposición.

–    Prevenir contactos accidentales.

–    Reemplazar en lo posible el producto sospechoso por un sustituto.

–     Notificar a los trabajadores del riesgo de la tarea. Detalle preventivo para nosotros fundamental.

–    Poner en marcha estrictas normas de higiene y seguridad.

–    Limitar el número de trabajadores expuestos.

–    Control biológico de exposición (BTL).

Cuantificar la polución del medio ambiente por sustancias cancerígenas (ej., amianto).

–    No emplear mujeres en edad fértil por los riesgos potenciales para el feto.

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