24 mayo, 2024

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La minería a cielo abierto utiliza, de manera intensiva, grandes cantidades de cianuro, una sustancia muy tóxica, que permite recuperar el oro del resto del material removido. Para desarrollar todo este proceso, se requiere que el yacimiento abarque grandes extensiones y que se encuentre cerca de la superficie. Como parte del proceso, se cavan cráteres gigantescos, que pueden llegar a tener más de 150 hectáreas de extensión y más de 500 metros de profundidad.

Los modernos equipos de excavación, las cintas transportadoras, la gran maquinaria, el uso de nuevos insumos y las tuberías de distribución permiten hoy remover montañas enteras en cuestión de horas, haciendo rentable la extracción de menos de un gramo de oro por tonelada de material removido.

Esta es una actividad industrial de alto impacto ambiental, social y cultural. Es también una actividad industrial insostenible por definición, en la medida en que la explotación del recurso supone su agotamiento.

Justamente por la expansión de la minería que se ha hecho durante años, los metales se encuentran cada vez más en capas profundas de la Tierra. Lo anterior, sobre todo para el oro, hace que los minerales deban extraerse con técnicas cada vez más dañinas, como la con inyección de agua y químicos como el cianuro, antes nombrado, (algo parecido al fracking) y que se hace a cielo abierto hoy 90% del oro extraído se logra de esta manera.

Por cada gramo de oro producido, queda una tonelada de tierra con cianuro, arsénico, ácido sulfúrico, plomo y otros metales pesados, que por siglos contaminará el aire y los mantos de agua.

Un nuevo peritaje incorporado a la causa que investiga un derrame de cianuro de la minera Barrick Gold en San Juan ocurrido el 13 de septiembre de 2015 dio como resultado que al menos cinco ríos fueron contaminados.

Donde antes había ecosistemas complejos quedan cráteres enormes donde la flora y fauna no se regeneran.

La economía local, lejos de mejorar,  es afectada. Se pierden tierras para cultivo y la presencia de minas ahuyenta al turismo.

Los principales impactos ambientales causados por la minería a cielo abierto (MCA) en su fase de explotación son los siguientes:

Contaminación del aire: el aire puede contaminarse con impurezas sólidas, por ejemplo polvo y combustibles tóxicos o inertes, capaces de penetrar hasta los pulmones. También puede contaminarse el aire con vapores o gases de cianuros, mercurio, dióxido de azufre contenidos en gases residuales, procesos de combustión incompleta o emanaciones de charcos o lagunas de aguas no circulantes con materia orgánica en descomposición.

Afectación de las aguas superficiales: los residuos sólidos finos provenientes del área de explotación pueden dar lugar a una elevación de la capa de sedimentos en los ríos de la zona

Afectación de las aguas subterráneas o freáticas: aguas contaminadas con aceite usado, con reactivos etc.

 

 

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