21 junio, 2024

En Argentina, el Síndrome Urémico Hemolítico es endémico, y se producen entre 300 y 500 casos nuevos por año, con una tasa de incidencia anual promedio de 1 caso cada 100.000 habitantes. Es la principal causa de insuficiencia renal a nivel pediátrico. Afecta especialmente a los niños menores de 5 años y está vinculado con la contaminación fecal y su reservorio es el intestino del ganado vacuno. Es una enfermedad causada por la bacteria Escherichia Coli que provoca una infección en el aparato digestivo produciendo sustancias tóxicas, que destruyen los glóbulos rojos desencadenando enfermedades con graves complicaciones, dejando secuelas y hasta generando la muerte, tanto en niños, adultos y personas con el sistema inmunológico débil. Es causada por la ingesta de alimentos contaminados, produciéndose en cualquier época del año pero con mayor incidencia en los días cálidos, ya que las altas temperaturas favorecen  la multiplicación de la bacteria.

Síntomas más comunes

Esta enfermedad se puede detectar por la presencia de síntomas iniciales que suelen presentarse a través de diarrea, dolores abdominales y vómitos, irritabilidad, letargo, y debilidad. Los síntomas tardíos pueden distinguirse por la disminución de la eliminación de orina, hematomas, disminución del estado de conciencia, palidez, convulsiones, coloración amarillenta en la piel. En casos más severos, puede aparecer diarrea sanguinolenta y deficiencias renales, además de afectar otros órganos como el sistema nervioso central, pulmones, páncreas y corazón.

Es importante acudir al médico una vez detectados los síntomas previamente mencionados. Éste le indicará un tratamiento a fin de contrarrestar los síntomas, de acuerdo a la edad, el nivel de gravedad y la tolerancia a los medicamentos del paciente. Entre los tratamientos posibles se encuentran, desde la prescripción de medicamentos con corticoides hasta la diálisis y transfusiones.

En caso de que una persona haya sido diagnosticada con SUH, debe evitar concurrir a ámbitos comunitarios cerrados.

Vías de transmisión

Es muy difícil comprobar cuáles fueron las causas de  producción de los contagios, pero entre ellas se encuentran: alimentos contaminados como ser carne picada de vaca y aves sin cocción completa o alimentos preparados (hamburguesas, salame, arrollados de carne, etc.), lácteos elaborados a partir de leche sin pasteurizar,  aguas contaminadas, verduras y hortalizas que se consumen crudas, y la contaminación cruzada y las prácticas inadecuadas de manipulación de alimentos. También se puede producir el contagio de persona a persona por prácticas higiénicas inadecuadas, como no lavarse las manos después de ir al baño, antes de comer o después de cambiar pañales. Otra vía de contagio es a través de aguas de recreación (lagunas, piletas de natación).

Medidas preventivas

Las principales medidas para evitar el SUH son buenos hábitos higiénicos a diario: lavarse las manos muy bien con agua y jabón después de ir al baño, de cambiar pañales, de manipular alimentos crudos (carnes y verduras), de trabajar la tierra, de volver de la calle, y antes de cocinar y comer, lavar cuidadosamente las frutas y verduras antes de consumirlas, en especial si se van comer crudas, limpiar bien la mesada, tablas y utensilios utilizados para la manipulación de los alimentos crudos y carnes crudas y demás alimentos a fin de evitar la contaminación cruzada, cocinar los alimentos a temperaturas elevadas que aseguren la destrucción de la bacteria, mantener las temperaturas adecuadas de los alimentos una vez cocinados, evitar el uso de antimicrobianos y antidiarreicos que puedan agravar la evolución de diarrea a SUH.

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