14 julio, 2024

Un fantasma recorre las ciencias sociales, el fantasma de las redes sociales. Si durante un siglo las ciencias sociales orientaron sus cañones metodológicos hacia la sociedad de masas, en la última década no pudieron evitar quedar enredadas en las nuevas52 plataformas digitales de interacción social. Las ciencias sociales ?desde las disciplinas de la comunicación hasta la sociología, pasando por la ciencia política o la psicología? se vieron obligadas a incorporar esta nueva realidad en sus agendas de investigación. Las redes sociales trajeron nuevas prácticas de producción/consumo informativo e innovadoras formas de organización social, renovando entre otras cosas las maneras de hacer política y gestionar la propia imagen e identidad pública.

Las relaciones entre prácticas políticas y redes sociales abren un campo casi infinito de discusión. Si durante décadas los sociólogos se preguntaron sobre los efectos de la televisión en los niños, ahora los politólogos no pueden evitar preguntarse por los efectos de las redes sociales en las movilizaciones sociales.

 

De todos es sabido que tener presencia en las redes sociales es fundamental. Con las elecciones a la vuelta de la esquina, los políticos intensifican su movimiento en ellas o se abren un perfil, sobre todo en Twitter, donde el debate político es más intenso. Facebook y Twitter se convierten en un camino directo de comunicación con los votantes donde los candidatos políticos se lanzan a la actualización masiva de sus perfiles.

Pero, deben tener presente que las redes sociales son un canal para el debate, para la conversación, y que tendrán que escuchar, responder y analizar (con educación y respeto) las voces opuestas que puedan surgir a lo largo de todo el año, no sólo cuando se acercan las elecciones.

Una muestra del poder de las redes sociales en el marketing político es el éxito que tuvo la primera campaña de Obama en EEUU. Y justo ahora, el presidente de EEUU, ha batido un récord Guiness al convertirse en la persona que alcanza con más rapidez un millón de seguidores en Twitter, algo que logró en menos de cinco horas con su nueva cuenta @POTUS.

Durante estas semanas previas a las elecciones, los políticos se centran en quién tiene más followers, fans, re tweets, conversaciones y debates más interesantes, pero pasadas las votaciones, muchos candidatos olvidan sus cuentas. Y aquí es donde cometen el grave error de usar las redes sociales simplemente unos días cada cuatro años.

Hace unos días estuvo por el país Katie Stanton, vicepresidenta de Global Media de Twitter e hizo algunas declaraciones sobre la relación de los políticos con Twitter, donde señaló que los políticos españoles están a la cabeza. Le resulta sorprendente cómo en España todos los candidatos están en Twitter, que hayan entendido que es una plataforma que les permite conversar con su electorado y favorece una relación diferente.

Respecto a la manera de twittear, los partidos nuevos tienden a asumir más riesgos, a compartir e interactuar más y a ser más transparentes. Tuitean de forma más frecuente. Los tradicionales suelen ser más cautos y conservadores porque, al estar en el poder, tienen más que perder.

Por eso, los políticos no sólo tienen que estar presente en las redes sociales durante el período de campaña electoral, las redes sociales van más allá. Si el candidato quiere que eso se convierta en un valor de marca para el futuro, si quiere que las redes sociales realmente le ayuden a llegar a los votantes, su perfil tendrá que mantenerse siempre activo y tendrá que seguir interactuando con sus seguidores.

Pero también lleva a los posibles conflictos en el flujo continuo de información, el movimiento aparentemente desordenado de hechos y opiniones a ritmo vertiginoso y sin filtros. No importa si el remitente está en la calle o en casa y muchos menos si el perfil es verdadero o falso: el volumen y la velocidad de publicación son de fuentes diversas. Acontecimientos recientes relacionados con las protestas en todo el mundo han llamado la atención sobre cómo lo que sucede en el ámbito social también dice mucho acerca de la configuración de los medios

En términos generales, los manifestantes de todo el mundo negaron las representaciones típicas de la prensa, los partidos políticos y los sindicatos, y sin embargo situaron sus reclamaciones en la agenda pública global, aunque de modo heterogéneo y poco sistematizado. Además de en las calles y las plazas, sus reivindicaciones y sus posiciones políticas circularon a nivel mundial en las redes sociales, a través de las cuales lograron la visibilidad en los medios de comunicación de masas, un proceso típico de la cultura de la convergencia

En la escena local, el PRO es una de las fuerzas políticas con mayor destreza en el uso de redes sociales. Fueron los primeros en realizar anuncios oficiales vía Twitter, como la candidatura de María Eugenia Vidal para acompañar a Mauricio Macri o la posición del gobierno porteño sobre el matrimonio igualitario. Pero sus perfiles también están llenos de silencios y omisiones sobre temas más difíciles de explicar. Y no son los únicos. En la red, los poderes de emisor y receptor se invierten y quien tiene voz y voto es el usuario y no el candidato. Es por esto que muchos políticos, acostumbrados a los debates medidos hasta la última coma, se encuentran perdidos en esa red y se convierten en una presa fácil de chistes y chicanas, pero también de consultas serias y acusaciones más pesadas que no podrían explicar.

Con todas estas causas y consecuencias podemos concluir que las redes sociales si son muy buenas en medida en que les den buen uso ya que las utilizamos  de forma incorrecta podremos llegar a tener varios conflictos tecnológicos.L

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