27 febrero, 2024

La minería es una de las actividades más antiguas de la humanidad. El hombre ya utilizaba, en las épocas prehistóricas, minerales para la fabricación de sus herramientas.

Esta actividad siempre ha sido uno de los indicadores básicos de las posibilidades de desarrollo económico de un país, los minerales descubiertos por el hombre, se la da un valor económico sobresaliente debido a la utilidad que prestan a la humanidad.

Pero la evolución tecnológica en la industria minera no la deja exenta de ser una de las actividades de más riesgo para el trabajador. A continuación, se presentarán los riesgos a los que están expuestos generalmente los mineros.

Dentro de los riesgos físicos podemos encontrar lesiones traumáticas que representan el principal problema ya que pueden ser mortales como caída de rocas, incendios, explosiones, inundaciones, derrumbamiento y electrocución. También la vibración transmitida por martillos neumáticos causa o agrava trastornos vertebrales preexistentes.

El ruido, y la sordera subsecuente, es generado por las perforadoras, dinamita, corte de materiales, equipos de ventilación, trituradoras, cadena de transporte de los minerales y el procesado. Controlar el ruido ha sido siempre ha sido una tarea muy difícil en este sector ya que el uso de maquinarias que, como consecuencia generan mucho ruido, son esenciales en esta industria.

El calor y la humedad es un importante problema ya que la temperatura del aire aumenta con la profundidad. La presión barométrica es elevada en minas profundas, en estos casos se genera un incremento de la temperatura del aire y se reduce la sudoración, lo que conlleva golpes de calor, por ejemplo, en las profundas minas de oro de Sudáfrica, los golpes de calor han sido siempre un problema importante. Y la presión barométrica es reducida en minas de alta altitud, especialmente en Sudamérica donde en estos casos una hipoxia crónica intermitente y genera síntomas agudos benignos del mal de la montaña.

La prolongada exposición solar y la radiación ultravioleta en trabajadores que operan en minas a cielo abierto contribuye a la presencia de cáncer de células escamosas y cáncer de células basales.

En riesgos químicos hay que referirse a la prolongada exposición a la sílice cristalina ya que, durante mucho tiempo, ha sido un serio problema en la industria minera como consecuencia del riesgo de silicosis que conlleva.  La prolongada exposición a dicho polvo genera un tos, expectoración o disnea, que puede evolucionar posteriormente a una fibrosis pulmonar con un patrón restrictivo severo, además de un incremento de la artritis reumatoide, enfermedad renal y riesgo de cáncer de pulmón.

El polvo de carbón, causante de neumoconiosis o la enfermedad de pulmones negros, ha sido otro serio problema de las minas. El asbesto también ha causado enfermedades relacionadas como la fibrosis pulmonar, mesotelioma pleural y cáncer de pulmón.

Las partículas de diesel se encuentran clasificadas, por la “Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer”, en el grupo 2A como probable carcinógeno humano, especialmente cáncer de pulmón, y la exposición a las partículas de diésel sucede en minas subterráneas a causa de los equipos que se alimentan del mismo.

Gases como el metano, dióxido de carbono, monóxido de carbono y dióxido de azufre, todavía permanecen como un serio problema que requiere monitorización. Finalmente, la exposición a radón en minas profundas ha incrementado el riesgo de cáncer de pulmón, pero afortunadamente, gracias al empleo de poderosos equipos de ventilación puede ser controlado.

En riesgos biológicos de la minería se puede mencionar al bacilo tuberculoso que es un agente concomitante en muchos trabajadores con silicosis, especialmente en África. Y otro agente infeccioso a tener en cuenta es la legionella.

El resto de enfermedades infecciosas como la malaria, dengue, leptospirosis y anquilostomiasis, que eran comunes antes, han disminuido gracias a las mejoras sanitarias y el consiguiente incremento de las medidas de prevención.

Existen riesgos ergonómicos ya que, si bien la minería se ha vuelto cada vez más mecanizada, aún existe una considerable cantidad de procesos manuales que son fuente de movimientos traumáticos repetitivos y sobrecargas musculares, en especial en el área del hombro, que como consecuencia genera generalmente discapacidades laborales prolongadas.

En definitiva, demostrando brevemente los riesgos que enfrentan los trabajadores en la industria minera, los gobiernos deben asumir la responsabilidad de dictar normas regulatorias adecuadas en materia de higiene y seguridad en el trabajo y asegurar el seguimiento de las mismas por inspectores rigurosamente entrenados. Es importante en el sector minero que se asegure un lugar de trabajo seguro y se brinde la capacitación necesaria para todos los trabajadores en todos los puestos de trabajo de esta actividad.