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La revolución informatica

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La tecnología y el universo digital están más presentes que nunca en la sociedad actual. Por primera vez, el mercado de consumo es más grande que el mercado corporativo en la industria de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Este proceso, conocido como la consumerización de las TIC, ya es imparable. No sólo está aquí para quedarse, sino que está transformando por completo tanto a empresas como a sectores empresariales. Esto, a su vez, supone una serie de retos importantes para las compañías, pero a la vez grandes oportunidades de creación de valor.

Por primera vez en la historia de las TIC, los consumidores disfrutan en sus hogares de tecnología más avanzada y asequible que la que puedan encontrar en la empresa. Este cambio tecnológico, donde las personas tienen un mayor conocimiento en el uso y los beneficios de las herramientas y servicios de las TIC, está originando un cambio social. Y este cambio social tiene un impacto directo en cómo se organizan las empresas y en cómo éstas se relacionan con sus clientes.
Cambio de paradigma

Aspectos como las redes sociales, internet en el móvil (los teléfonos inteligentes), los big data y la nube hacen posible esta era digital. La capacidad de procesamiento de la información aumenta de forma imparable. Debido a este impacto de la tecnología, las líneas entre el ámbito profesional y el personal se desdibujan. “Esto nos lleva a un cambio de paradigma. Sin un conocimiento de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, el directivo no puede configurar una estrategia adecuada para su empresa”, aseguró el ponente.
Esta consumerización hace que los flujos de información estén cambiando, así como determinadas normas cívicas. En esta misma línea, Zamora apuntó que una clave para que las empresas mejoren su competitividad es que sepan utilizar las posibilidades que ofrecen las TIC sobre el resto de sus competidores.
Durante su intervención, este experto recordó, por ejemplo, cómo el uso del correo electrónico, de Google y sus múltiples aplicaciones, y de Facebook han calado con fuerza en el devenir de multitud de empresas. “¿Hemos visto ya todo el potencial de las redes sociales? Creo que aún faltan por llegar las redes sociales corporativas”, manifestó

La era post PC
Las nuevas tecnologías y las inmensas posibilidades que ofrece la web 2.0 facilitan una comunicación bidireccional, en la que los clientes tienen más que nunca la posibilidad de expresarse de forma directa con la empresa durante todo el proceso en el que interactúa con ella. “Estamos entrando en la era post PC: las plataformas móviles ganan terreno al PC tradicional. Esto significa que estamos proporcionando poder de decisión a clientes y empleados, e implica una atomización de los procesos de negocio y un aumento de la competitividad”, aseguró el ponente.

Así, los nativos digitales ganan terreno. Se trata de una nueva generación que, en un futuro más o menos cercano, se convertirán en nuevos clientes y en nuevos empleados, por lo que se les debe tener muy presentes en el mundo de los negocios.

¿Cuáles son algunas de las consecuencias de esta consumerización de las TIC? Podemos enumerar varias: el consumidor tiene más capacidad de decisión en tiempo real, los empleados buscan más participación y control en los procesos empresariales, todos queremos ser consumidores, los ciudadanos quieren más interacción de sus políticos y los clientes usan las redes sociales para hacer suya la marca.
El poder de las TIC es incuestionable. Si la radio tardó 38 años en alcanzar una audiencia de 50 millones de personas, Internet llegó a esa misma cantidad de ciudadanos en apenas cuatro años. En sólo dos años, Facebook alcanzó esa cifra. Hoy, más de mil millones de usuarios emplean la red social de Mark Zuckerberg. Ante este panorama, el principal reto al que se enfrenta el directivo es cómo gestionar los cambios culturales para adoptarlos de forma correcta a su empresa. Ya existen empresas que operan en Internet con un ámbito de operaciones mundial y, sin embargo, son consideradas pequeñas o medianas bajo los parámetros tradicionales de número de empleados o cifra de inversiones en activo fijo.

La mayoría de la sociedad realiza un uso diario del ordenador, cuya utilización tiene lugar sobre todo en el hogar y en el centro de trabajo. Por tanto, podemos deducir, que gran parte del uso tiene un objetivo laboral (todo el tiempo empleado en él trabajo y parte del dedicado en casa, ya que muchas personas prefieren trabajar en casa. En cuanto al uso de Internet, es más reducido, sobre todo en las PYMES. Así, diversos estudios destacan que las organizaciones no están consiguiendo mejorar sus resultados empleando Internet por una o varia de las siguientes causas:

  1. Desconocimiento total o parcial de las importantes oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías en general (e Internet en particular)
  2. Poco apoyo por parte de la dirección.
  3. Retorno de la inversión poco claro.
  4. Se subestiman las posibilidades que brinda Internet a la empresa.
  5. Falta de planificación en el proceso de integración de Internet.
  6. Falta de personal cualificado para este área.
  7. No se re modelan los procesos de la empresa para la correcta adecuación del negocio.
  8. No se tiene como prioritario.
  9. Resistencia al cambio.
  10. Falta de metodología en el desarrollo del proyecto.

Con lo que, como se puede observar aún hay mucho camino por recorrer aunque muchas de ellas ya han dado el primer paso. Las PYMES tienen multitud de posibilidades en Internet, con un enfoque distinto a las multinacionales, pues sus inversiones son necesariamente mucho menores, pero tienen muchísimas posibilidades por delante.

 

Conclusión: Una nueva era ha llegado y las tecnologías más recientes comienzan un periodo de sustitución de las más antiguas y así sucesivamente, la clave de muchas de las empresas de hoy en día es la innovación de sus tecnologías para una maximización en sus recursos y por consiguiente de sus ganancias.

No solo  pasa en un ámbito laboral sino también en la cotidianeidad de la vida de las personas.

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