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COMPORTAMIENTO ORGANIZACIONAL POSITIVO = EMPRESAS EXITOSAS

En éste artículo, abordaremos una de las problemáticas empresariales más comunes y difíciles de erradicar: el comportamiento organizacional negativo. Lo haremos con el fin de entenderlo y eliminarlo, favoreciendo el comportamiento organizacional positivo, que se traducirá en el éxito empresarial.

Entendemos por “comportamiento organizacional negativo” a los comportamientos motivados por uno o más trabajadores, que tienen consecuencias negativas para otros trabajadores o, incluso, para la organización en sí, aquellos comportamientos desfavorables, perjudiciales, desagradables y disfuncionales. En cambio, el “comportamiento organizacional positivo” se estudia para hacer aplicación de las capacidades psicológicas del recurso humano de la organización, orientadas positivamente, que pueden ser efectivamente manejadas para mejorar el desempeño laboral de los empleados, son aquellos comportamientos favorables, benéficos y agradables.

El quid de la cuestión es que damos por hecho que diversos comportamientos negativos deben existir e incluso aceptamos que así sea, tomando con naturalidad problemas tales como el ausentismo, el estrés laboral, la evitación al trabajo, la presión en el trabajo, la resistencia al cambio, la sobrecarga laboral, el burnout, acoso en el trabajo y la rotación laboral (tomando a éstos como ejemplos de comportamientos negativos). Aquellos empleados en relación de dependencia que estén leyendo la nota, habrán identificado uno o más puntos en común con su establecimiento laboral, y, si bien seguramente son problemas que les afectan y con los que no se sienten a gusto, también pensarán que es una constante en la mayoría de las organizaciones. Y claro que tienen razón, porque son muy pocas las empresas que valoran a su capital humano, aquellas grandes multinacionales que tienen en claro el concepto de que “un empleado satisfecho es más productivo”. ¿Acaso no sería más efectivo que todas las organizaciones internalicen ésa afirmación? Porque no hay nada más acertado que eso: un empleado cómodo con su tarea, con un sueldo acorde, jornada laboral reducida, y que se siente bien atendido y valorado, con detalles tan simples como tener a disposición un dispenser de agua, es un trabajador que realizará su actividad laboral con esmero y dedicación, lo que deviene en mayor productividad para la empresa. Después de todo, no esperamos que nos den sushi para el almuerzo, sino que apuntamos a cosas más que justas y básicas, pero que pocas veces se cumplen. En efecto, también hay factores personales que influyen en nuestro desempeño en el trabajo, pero aún así, nuestro entorno laboral sigue teniendo una gran responsabilidad en los comportamientos negativos: no es lo mismo estar de malhumor y llegar a una oficina limpia, ordenada, con olor a café y buena iluminación, que llegar a una desprolija, con olor a humedad, oscura y sucia.

Como futuros profesionales, que tal vez monten su propia empresa o estén a cargo de un grupo de trabajo dentro de una organización ajena, debemos promover los comportamientos organizacionales positivos como el bienestar en el trabajo, el compromiso organizacional, la flexibilidad psicológica, la inteligencia emocional, la motivación y el optimismo, para favorecer la creatividad, la innovación, el potencial y el desarrollo de todos los trabajadores y colegas de la organización para la que trabajemos. No olvidemos resolver cómo prevenir, erradicar y eliminar los comportamientos organizacionales negativos, haciendo foco en la prevención, que es una tarea más sencilla y efectiva; además no queremos que nuestro recurso humano pase por situaciones desagradables, con sus consiguientes consecuencias: “mejor prevenir que curar”.

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