17 abril, 2024

 

La cultura es el conjunto de valores, creencias, costumbres y saberes que se expresan a través del comportamiento. Este concepto puede aplicarse para un individuo, pero también para grupos de personas, regiones, países y porque no a las organizaciones.

Se trata de la identidad, de su propio conjunto de creencias, sus costumbres, sus valores, las que vivencian dentro de la organización y se expresan claramente a través del comportamiento individual y grupal en el horario laboral. A veces hasta se puede ver como la conducta cambia en el momento que traspasan la puerta de la empresa.

Las culturas de las empresas nunca son exactamente iguales, pero pueden ser parecidas, ya que los integrantes y sus valores nunca son los mismos.

Es un gran desafío para los empresarios que la cultura de su organización sea la que realmente desea y necesita. Se trata de un trabajo arduo y constante.

¿A qué se debe esto? Se debe a que las empresas no son anarquías donde cada uno se comporta como quiere, sino que deben seguir reglas explicitas e implícitas que existen en la organización. Por ejemplo, en algunos lugares elevar la voz está mal visto, mientras que en otro es intrascendente. Pasa algo parecido, con el trato con los empleados, el respeto, la responsabilidad, el compromiso, la puntualidad, eficacia.

Los líderes pueden interponerse muchas veces entre “la cultura deseada” y “la cultura real”.  Puede pasar debido a que podemos encontrarnos con líderes negativos que influyen en el comportamiento de los integrantes del grupo. Por esto mismo es muy importante identificar si hay algún líder negativo, porque si en algún momento necesitamos hacer un cambio en la cultura, seguramente esta persona no acompañe en ese cambio.

Existe en ellos muchas veces resistencia al cambio, que responde a sus ambiciones e intereses personales, en lugar de estar interesados en el bien común de la organización.

Para lograr la cultura deseada, es necesario que quede clara en la organización. Esto se hace mostrando y enseñando cuales son los comportamientos que la empresa quiere dentro de su horario laboral. Una vez definida, es necesario realizar un plan para poder lograrla.

Es muy importante la cultura organizacional, porque influye en la productividad y en el ámbito laboral.

¿Cómo lograr crear una cultura organizacional que contribuya al crecimiento de los niveles de productividad en la empresa?

 

  • Crear un sentido de pertenencia. Si el colaborador no siente la empresa como si fuese suya, seguramente lo demostrará con sus actos. Debemos hacer sentir a esa persona que realmente es importante para el crecimiento de la organización, y que sus actos también favorecen al grupo humano que lo rodea.

 

  • Cambiar de área a los líderes. El cambio de departamento ofrece una visión más amplia sobre la empresa a los empleados y les permite adaptarse al trabajo en otras zonas; salir de la rutina o romper la monotonía resulta muy saludable para su psiquis.

 

  • No presionar a los colaboradores. Esto hace que actúen de manera libre, y hagan las cosas por su propia voluntad. Esa libertad hace que las cosas fluyan de mejor forma y que el colaborador perciba su acción como el fruto de la pro-actividad, que de la orden de un superior.

 

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