14 abril, 2024

Avanza el mundo a pasos impensables, la tecnología como motor principal empuja a los usuarios de hardwares a nuevas formas de comportarse, los resultados de lo que traerá esta nueva forma de vida en la relación “hombre y la maquina”  es objeto de análisis y hoy,  son todas suposiciones filosóficas y sociológicas por cuyas respuestas deberemos esperar algunas décadas más y así saber cuán responsables o irresponsables hemos sido y qué y cómo ha cambiado nuestros hábitos. Lo que si podemos observar, y se encuentra a la vista de todos, es la forma en la que tratamos la tecnología obsoleta, esa que ayer era cool y hoy se presenta arcaica. Aquellos no tan viejos, nacidos en los 80´recordamos a aquel amiguito el cual poseía  dos televisores y que eso era para pocos. Todo aquello quedó atrás al llegar los 90´ hasta la fecha. Hoy un aparato tecnológico año a año se descarta con gran facilidad debido a la industria del software, cuya actualización constante empuja a los usuarios a cambiar equipos cada vez con mayor periodicidad, convirtiendo así,  toneladas de basura electrónica compuesta por celulares, tablets y Pc´s, aunque no son los únicos pero sí los que encabezan la lista.

La falta de una política sostenible y sustentable, lleva a la Argentina a sólo reciclar el 11% de nuestra basura urbana,  aunque en toda la región latinoamericana, el reciclaje formal tecnológico es entre el 5% y 18%. Cabe destacar que el mineral que se extrae es tan bueno como aquel producido en una mina a cielo abierto o cerrado. Debemos permitir un espacio de debate en nuestras elecciones nacionales sobre el rol de la política ambiental, temática que merece lugar dentro de la agenda política, ya  que una orquestación de buenas prácticas, mejorará la calidad de vida para todos los ciudadanos. Si bien se presenta como un gran negocio, la minería urbana o simplemente los residuos no clasificados y mal tratados, llevan como problemática la contaminación del suelo, del aire y las napas de agua a niveles que actualmente está afectando la salud de los sectores más vulnerables.

Con sus ventajas y desventajas, esta actividad minera nos deja a pasos de encontrar nuestro próximo empleo, si se quiere. Un ejemplo de país que ha encontrado literalmente una mina de dinero en estos artefactos es Japón, quien recopila gran cantidad de minerales en la montaña de residuos urbanos descartados por usuarios que se ven forzados a cambiar sus equipos (New York Times) Esta actividad es llamada “Minería Urbana” y lejos está de ser la imagen de una postal urbana donde la riqueza contrasta con un hombre lánguido recolectando cartones y elementos varios, estas son genuinas plantas de tratamientos de residuos  donde se extrae cobre, tierras raras ( China es dueña del 97% de la producción) y oro, entre otros minerales extraído de los artefactos electrónicos cuyos fabricantes utilizan para la calidad de conducción eléctrica o sonora de sus equipos. La rentabilidad de este tipo de minería se equipara a la minería tradicional, generando empleo y riquezas como nadie habría imaginado como así también se agrega el plus de promover el reciclaje.

Para aquellos grandes conquistadores de los mercados, la oportunidad de desarrollar una actividad poco habitual en la Argentina se encuentra en estado prácticamente virgen, cuya rentabilidad para el 2017 espera alcanzar, para quienes están ya en desarrollo o incorporándose al negocio, unos  1.860 millones de dólares. Por supuesto que  comenzar nunca es fácil, ir a lo seguro es simple, pero quienes se aventuren a invertir en infraestructura y poner esfuerzo en la actividad podrán generar grandes rentabilidades en un terreno aun no trabajado y habrán encontrado la fortuna que jamás habían soñado tener.

Mientras tanto, aquellos que solo producimos basura eléctrica y electrónica, debemos tomar conciencia que estamos lejos aún de saber bien cómo actuar con nuestra chatarra tecnológica, pero podemos hacer algo y así, mejorar la calidad de vida de todo nuestro país. Sí, la participación en la vida política no se limita al sufragio, podemos y debemos involucrarnos de la misma manera en la que lo hacemos cuando queremos dólares para ir a pasear a nuestro lugar preferido en el extranjero, o pedimos la quita de algún impuesto. Por ejemplo, podemos pedir que se acelere el trato del proyecto de ley en el cual el entonces senador kirchnerista Daniel Filmus fracasó,  y que propone crear el Fondo Nacional de Gestión de Residuos de aparatos electrónicos y eléctricos (Raee). Este proyecto pretende establecer la responsabilidad extendida del productor,  por lo que este también es responsable del residuo final en forma sustentable. Podemos presionar para que nuestros municipios tengan mejores plantas de tratamiento, que estos eduquen y aprendan a minimizar los volúmenes de residuos y por supuesto a reciclar ya que suele ser una mentira visual el reciclado, por eso debemos ser taxativos en  que este pedido no sea una ficción sino una realidad,  debemos darle más fuerza a la Secretaría de Ambiente de la Nación, pero por sobre todo, la creación de una ley que abarque completamente la problemática y la pueda tratar bajo consulta interdisciplinaria.

 

Tratamiento de residuos en Japón

0 comentarios en «La basura, un negocio que huele bien.»

  1. en los años 2008 y 2009 se hicieron campañas de recolección de equipos en desuso, pero se dejaron de hacer, parece que no hay quien quiera hacerse cargo. Muy buena nota-

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