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The Social Reckoning se hunde en la taquilla pese a su mensaje

La nueva película de Aaron Sorkin, secuela espiritual de The Social Network, apenas recaudó US$5,5 millones en su primer fin de semana con un presupuesto que ronda los US$30-42 millones.

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Balde de pochoclo y una entrada de cine sobre una mesa
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Aaron Sorkin volvió al mundo de las redes sociales con The Social Reckoning, pero el público no respondió como se esperaba. Según datos de Variety, la película recaudó apenas 5,5 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos, una cifra muy baja considerando que su presupuesto se ubica entre 30 y 42 millones de dólares.

El film, que funciona como una especie de continuación temática de The Social Network (2010), busca poner bajo la lupa los excesos de las grandes plataformas, las consecuencias sociales de los algoritmos y el poder de las redes en la vida cotidiana. Aunque algunos críticos destacaron la relevancia de sus mensajes, la taquilla muestra una desconexión clara con el público general.

En la práctica, esto significa que una producción con elenco de renombre, guion afilado y un tema que supuestamente está en el centro del debate actual no logra llenar las salas. Hollywood viene sufriendo varios tropiezos similares con películas de presupuesto medio que intentan combinar mensaje y entretenimiento.

Desde Buenos Aires, donde el impacto de las redes sociales en la política, la salud mental y la economía es tema de discusión diaria, el fracaso comercial genera preguntas. ¿El público ya está cansado de que le recuerden lo que hace todos los días en el celular? ¿O simplemente prefirió quedarse en casa con TikTok y Instagram antes que pagar una entrada para ver una crítica de dos horas?

El dato clave es que The Social Reckoning llega en un momento en que las plataformas que critica dominan aún más la atención. Meta, X, TikTok y YouTube compiten por cada segundo de pantalla, y parece que la reflexión sobre ese poder no genera la misma atracción que los propios feeds infinitos.

Ojo con esto: no es la primera vez que una película con temática tecnológica sufre en taquilla. El interés por estos temas parece concentrarse más en series documentales o charlas en podcasts que en la gran pantalla. Sorkin, que en 2010 capturó el nacimiento de Facebook con precisión quirúrgica, ahora encuentra que el público prefiere vivir el drama en tiempo real en sus teléfonos antes que verlo ficcionalizado en el cine.

Para los que sí vayan a verla, la película promete diálogos rápidos, actuaciones sólidas y un análisis que, aunque no revolucione el género, pone el dedo en la llaga sobre cómo las redes han cambiado la sociedad. Pero los números de la taquilla ya anticipan que será difícil recuperar la inversión solo con entradas de cine.

En Argentina, donde el dólar blue y la inflación hacen que ir al cine sea una salida que se piensa dos veces, películas de este tipo suelen tener una ventana aún más chica. Si no genera boca en boca rápido, es probable que llegue al streaming sin demasiado ruido.

El balance hasta ahora es claro: el mensaje es importante, pero la ejecución cinematográfica no terminó de conectar con la gente que más afectado está por las redes. Y eso, en 2026, dice bastante sobre dónde está la atención colectiva.

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