Meta consideró una estrategia para enfrentar a Jonathan Haidt y sus críticas sobre redes sociales
Documentos judiciales revelan que en 2023 la compañía evaluó una campaña para desacreditar al psicólogo social y “volver a los académicos en su contra”, en medio de la presión por la salud mental de adolescentes.
Un nuevo expediente judicial muestra que Meta, mientras enfrentaba crecientes demandas por el impacto de sus plataformas en la salud mental de los adolescentes, consideró activamente una “whisper strategy” para desacreditar a Jonathan Haidt, uno de sus principales críticos académicos.
Los registros, presentados en una causa federal por seguridad de productos para menores, corresponden a notas de una reunión interna del 7 y 8 de marzo de 2023. En ellas aparece explícitamente la idea de “turn other academics against Haidt” y “get the academic community to disavow Haidt”. Los empleados de Meta mencionaban que los argumentos del psicólogo social serían centrales en las litigaciones multidistritales que se avecinaban en los dos años siguientes.
Haidt, que todavía no había publicado su libro The Anxious Generation, ya había testimoniado ante el Congreso estadounidense en 2022 y comenzaba a difundir sus conclusiones en Substack. La compañía parecía preocupada por su capacidad de moldear el relato cultural sobre el vínculo entre redes sociales, depresión y ansiedad en adolescentes.
Las notas internas, llenas de abreviaturas y errores tipográficos, también planteaban “Can’t co-opt them, so how do we enrage them” y hablaban de una campaña “below-the-line”. Entre las ideas figuraba conseguir que un académico escribiera una pieza crítica, posiblemente refiriéndose a Andrew Gelman de Columbia, quien ya había cuestionado públicamente el trabajo de Haidt.
El documento menciona además el nombre de Jean Twenge, profesora de psicología que ha colaborado con Haidt y luego testificó en juicios similares. Un bullet señalaba que tanto en el corto como en el largo plazo, los argumentos de Haidt estarían presentes en las cortes.
Haidt respondió a la filtración con una declaración: “No me sorprende que Meta estuviera planeando cómo desacreditarme. Cuando las empresas no pueden rebatir la evidencia, atacan al mensajero”. Para él, lo más grave de los documentos no es solo la estrategia contra su persona, sino las referencias a proyectos internos de investigación sobre bienestar que fueron demorados o bloqueados por el equipo legal de la compañía.
“La manipulación del proceso científico y de la comunidad académica es lo más condenable”, agregó. Varios investigadores ya han cuestionado públicamente las conclusiones de Haidt, argumentando que los estudios poblacionales grandes muestran poco o ningún efecto directo del uso de redes en la salud mental de los adolescentes a nivel general. Otros, como Peter Gray, proponen explicaciones alternativas centradas en cambios educativos.
Sin embargo, las ideas de Haidt han resonado fuerte entre padres, docentes y jóvenes que sienten que reflejan su experiencia cotidiana. Las notas internas demuestran que, incluso dentro de Meta, se reconocía el peso que tenía su voz en el debate.
Hasta el momento no está claro si la empresa llegó a implementar alguna de estas tácticas. Meta no respondió de inmediato a los pedidos de comentario. El caso se enmarca en una ola de litigios que cuestionan las prácticas de diseño de productos de las grandes plataformas y su impacto en menores.
Para los emprendedores y startups de tecnología en LATAM que construyen apps dirigidas a adolescentes, este tipo de revelaciones refuerzan la importancia de pensar desde el inicio en métricas de bienestar real y no solo en engagement. La reputación y la confianza de los usuarios se vuelven activos críticos cuando la evidencia científica entra en la conversación pública y judicial.