La IA no va a meterse debajo de las casas para instalar tuberías: el boom de los oficios manuales en EE.UU.
Mientras caen las matrículas en carreras de informática, crece el interés por formación en fontanería, electricidad y otros oficios. Jóvenes eligen trabajos que la IA no puede reemplazar y con buena demanda laboral.
Victor Velasco tiene 26 años y estudia fontanería en el Los Angeles Trade-Technical College, en California. Su frase resume el cambio que se está viendo en Estados Unidos: “La IA no va a ir debajo de las casas a poner tuberías”.
Velasco eligió este camino porque le gusta trabajar con las manos y resolver problemas concretos. Conoce el caso de un amigo que estudió humanidades, no encontró salida laboral en su área y terminó trabajando en la cadena de restaurantes Chipotle. Esa experiencia lo convenció de apostar por un oficio con demanda real.
Según datos del National Student Clearinghouse Research Center, en la primavera de 2026 la matrícula en centros públicos de dos años enfocados en formación profesional subió un 2,8% respecto al año anterior, lo que equivale a 24.000 estudiantes más. Al mismo tiempo, las matrículas en informática y ciencias de la información cayeron: 8,4% en instituciones de cuatro años y 11,2% en las de dos años.
Esto no significa que la universidad esté en crisis. La matrícula en instituciones públicas de cuatro años subió un 1,5% y el total de estudiantes en educación postsecundaria en EE.UU. creció un 1%, alcanzando los 18,6 millones. El informe no establece una conexión directa entre el avance de la IA y estos cambios, ni confirma que quienes dejan informática pasen a oficios manuales.
La Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) proyecta un crecimiento del 7% en el empleo de fontaneros, instaladores de tuberías y sistemas de vapor entre 2025 y 2035, con unas 42.000 oportunidades laborales por año en promedio, incluyendo jubilaciones y cambios de carrera.
La forma más común de aprender el oficio es a través de programas de aprendizaje que duran entre cuatro y cinco años, combinando trabajo pagado con formación técnica. En la mayoría de los estados se requiere licencia para ejercer.
Incluso las grandes empresas tecnológicas están invirtiendo en este tipo de formación. Meta lanzó America’s Workforce Academy con una inversión inicial de 115 millones de dólares. El programa incluye cuatro semanas de entrenamiento práctico, cubre gastos de transporte y alojamiento, y garantiza que los graduados accedan a empleos en empresas socias.
El fenómeno muestra una tendencia clara: muchos jóvenes están reevaluando qué tipo de habilidades les van a dar estabilidad a largo plazo. Los oficios manuales, que requieren presencia física y resolución de problemas en el mundo real, aparecen como una opción atractiva en un mercado donde la IA transforma cada vez más las tareas cognitivas.
En un contexto donde la automatización avanza rápido, la demanda de personas que sepan instalar, reparar y mantener infraestructuras físicas no parece que vaya a desaparecer. Por el contrario, parece que se está fortaleciendo.