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Suecia importa basura de medio mundo para generar energía y ganar plata

El país nórdico ya importa casi 4 millones de toneladas de residuos al año, principalmente de Reino Unido, Noruega e Italia. Convierte esa basura en calor y electricidad para más de un millón de hogares, y encima cobra por gestionarla.

Publicado el 23 de agosto de 2026, 13:20 hs

Suecia importa basura de medio mundo para generar energía y ganar plata
Xataka — Tecnología en Español

Suecia encontró una forma poco glamurosa pero muy efectiva de generar energía: importar la basura de otros países. En 2024 importó 3,86 millones de toneladas de residuos, sobre todo desde Reino Unido, Noruega e Italia, según datos de la Agencia Sueca de Protección Ambiental.

La clave está en las plantas de cogeneración (kraftvärmeverk), que queman esos residuos para mover turbinas y producir electricidad. El calor sobrante se captura y se usa para calefaccionar casas y edificios a través de redes de distrito. Entre el 30 y el 35% de la calefacción central en Suecia proviene de esta incineración energética.

Según Energiföretagen Sverige, la recuperación energética de residuos alcanza los 19,5 teravatios-hora por año. Eso alcanza para dar electricidad a 940.000 hogares y calefacción a más de 1,47 millones de viviendas en un país de 10 millones de habitantes.

¿Por qué les conviene tanto importar basura?

No es que se les acabe la propia. Es un negocio redondo. En 2015, una estimación de SVT calculaba un margen de 373 coronas suecas por tonelada. Con los volúmenes actuales, eso se traduce en más de 130 millones de euros anuales solo por gestionar residuos ajenos. Un win-win: ellos consiguen materia prima barata para sus plantas y los países exportadores se sacan de encima residuos que ya no pueden enterrar fácilmente por la normativa europea contra vertederos.

El fenómeno no es nuevo. Ya en 2010 Suecia importaba 1,34 millones de toneladas; la cifra casi se triplicó en 15 años. La Unión Europea empujó el cierre progresivo de rellenos sanitarios, y varios países encontraron en Suecia un destino lógico para su basura no reciclable.

La letra chica: no es tan verde como parece

Aunque evita el metano que se genera en los vertederos, la incineración no es limpia. Un informe del Consejo Nórdico de 2021 señala que la quema de residuos representaba el 73% de las emisiones de CO₂ del sector eléctrico y de calefacción en Suecia. Mucho de lo que se quema viene de plásticos derivados del petróleo. Es mejor que enterrar, pero está lejos de ser carbono neutral.

¿Qué pasaría si un día los países vecinos dejan de mandar basura? La Asociación Sueca de Gestión de Residuos dice que las plantas podrían pasar a biocombustible, aunque por ahora no hace falta. El modelo funciona y genera ingresos.

Este caso sueco es un ejemplo extremo de economía circular aplicada a los residuos. Mientras la mayor parte de Europa sigue enterrando basura, Suecia la transforma en energía y encima cobra por hacerlo. Es un recordatorio de que a veces la solución más práctica no es la más romántica, pero sí la que cierra el círculo mejor.

Desde Argentina, donde la gestión de residuos en muchas ciudades sigue siendo un problema crónico y los vertederos colapsan, el modelo sueco invita a preguntarse si no hay espacio para pensar en plantas de valorización energética más modernas. Aunque la realidad local (precios de la energía, composición de la basura y costos de inversión) es muy distinta, el principio de sacarle valor a lo que hoy se tira sigue siendo poderoso.

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