Silicon Valley y la nueva élite de la IA: sus millones disparan ventas de jets, yates y Lamborghinis
Los fundadores y empleados de OpenAI, Anthropic o Nvidia se están haciendo millonarios a los 25 años y ya están cambiando el mercado de lujo. Jets privados pagados en bitcoin, agua del Himalaya y coches que duran seis meses en el garaje.
Silicon Valley ha creado una nueva élite de millonarios gracias a la IA. Y sus fortunas, que llegan cada vez más temprano, ya están revolucionando el mercado de los bienes de lujo: jets privados, superyates y Lamborghinis se venden como nunca a clientes que recién cumplen 25 años.
Según el Global Wealth Report 2026 de UBS, el mundo sumó 3.302 nuevos milmillonarios en el último año, un 13% más que el año anterior. Más de mil viven en Estados Unidos y una parte importante de esas fortunas proviene de empresas ligadas al desarrollo de inteligencia artificial como OpenAI, Anthropic o Nvidia.
El primer capricho suele ser una casa. En San Francisco el precio medio de una vivienda unifamiliar alcanzó los 2,15 millones de dólares en marzo, un récord según datos de Compass recogidos por el San Francisco Chronicle. Pero una vez asegurado el techo, estos nuevos ricos pasan al siguiente nivel: aviones, barcos y autos exclusivos.
Flexjet, que vende fracciones de propiedad de aeronaves, vio cómo la media de edad de sus clientes bajó notablemente en la última década. Su CEO, Andrew Collins, le contó al Financial Times que la IA generó una hornada de millonarios extremadamente jóvenes. El perfil típico hoy tiene apenas 25 años, paga en bitcoin y reserva todo desde el celular. Si la confirmación del presupuesto tarda más de unos minutos, pierden interés, explica Charles Robinson, fundador de EnterJet.
A bordo también cambiaron los hábitos. Olvidate del champagne y los manteles de lino: piden agua premium traída de glaciares remotos y comida sana. Viajan en jet privado por eficiencia y discreción, no para presumir, aseguran los operadores.
En el mundo de los autos la impaciencia es la misma. Estos compradores cambian de vehículo cada seis meses para tener siempre lo último y, sobre todo, lo más exclusivo. Lamborghini lo entendió perfecto con su Urus híbrido y el programa de personalización que permite crear un auto único aunque no sea una edición limitada.
Ferrari también lo siente fuerte. Tras el lanzamiento de su primer eléctrico, el Luce (que arranca en 640.000 dólares), ya hay ediciones especiales que se venden por hasta 40 millones. Porsche, por su parte, está haciendo todo lo posible para captar a estos clientes, según su CEO Michael Leiters.
En el mar la historia es parecida pero con matices. Jeff Brown, vendedor de yates en San Francisco, atiende a empleados e inversores de Nvidia que se hicieron ricos de golpe. No buscan ostentación sino velocidad, autonomía y versatilidad: barcos capaces de recorrer largas distancias rápido, entrar por ríos y transportar equipo. "No son yates de lujo tradicionales. Son herramientas versátiles", resume.
El dato clave es que el dinero llega antes. Hace una década, un fundador típico se hacía millonario cerca de los 40. Hoy hay gente de 25 que ya tiene patrimonio de nueve cifras y lo gasta de forma diferente: menos whisky de 30 años, más agua de cumbre himalaya; menos mostrar, más eficiencia.
En la práctica, esto significa que marcas de lujo están reconfigurando sus estrategias para atraer a una generación que valora la personalización extrema, la inmediatez y la discreción. Y que paga, muchas veces, con cripto desde el celular.
La tendencia no es solo un fenómeno de Silicon Valley. Aunque la mayoría de estos nuevos ricos están en la bahía de San Francisco, el impacto se siente en los balances de Ferrari, Porsche, Flexjet y los constructores de yates de California. Y todo empezó con modelos de lenguaje y chips para entrenar IA.