El boom de las freidoras de aire en 2026: qué te perdés si compraste una al principio
Las airfryer evolucionaron de simples hornitos a electrodomésticos multifunción con doble cajón, materiales de vidrio y funciones como deshidratar o hacer yogur. Si tu modelo es de los primeros, probablemente ya no aproveches todo lo que ofrecen hoy.
El boom de las freidoras de aire no para de crecer en 2026. Lo que empezó como un truco de marketing para vender un horno compacto con aire caliente se convirtió en uno de los electrodomésticos más usados en las cocinas argentinas y de toda Latinoamérica.
Hace unos años, cuando muchos compramos nuestra primera airfryer, el foco estaba en reemplazar la freidora tradicional con menos aceite. Funcionaba bien para papas, nuggets o croquetas, pero tenía sus límites: había que dar vuelta los alimentos, la cocción era irregular y el resultado no siempre era el dorado crujiente que prometía.
Hoy el panorama cambió por completo. Los fabricantes entendieron que la gente no solo quería “freír” sin aceite, sino reemplazar directamente al horno en preparaciones diarias. Y fueron por todo: doble cajón independiente, separadores removibles, materiales nuevos y funciones que antes ni se imaginaban.
Por qué las nuevas modelos valen la pena
Si tu airfryer es de las primeras generaciones, probablemente cocinás de a una cosa por vez y tenés que estar atento para que no se queme de un lado y quede crudo del otro. Las versiones actuales solucionan eso con mejor circulación de aire (como la tecnología RapidAir de Philips) y potencias más optimizadas que logran dorar carnes y pescados sin cocerlos por dentro.
El gran salto está en los formatos. Los doble basket permiten cocinar dos preparaciones a temperaturas y tiempos distintos sin que se mezclen los sabores. Hay modelos con cajones en horizontal o vertical, y también los que vienen con un separador que se saca para meter piezas grandes como un costillar o una cola de pescado entero. En la práctica, muchas personas ya casi no prenden el horno grande gracias a esto.
Otro avance que se popularizó es el uso de recipientes de vidrio borosilicato en lugar de los clásicos antiadherentes. Son más pesados y caros, pero no se desgastan, no liberan químicos y, lo mejor, son transparentes: podés ver cómo va la cocción sin abrir la tapa y perder calor. Algunos, como los de Ninja o Dreame, incluso incluyen tapas para guardar la comida directamente en la heladera sin ensuciar más platos.
Funciones que antes no existían
Las airfryer de ahora van mucho más allá de freír. Incluyen programas específicos para descongelar, recalentar pizza (donde brillan de verdad), deshidratar frutas o verduras y hasta hacer yogur. Todo se reduce a combinar tiempo y temperatura, pero con perfiles automáticos que facilitan la vida.
Para quienes usan la freidora a diario, estos detalles marcan una diferencia enorme. Cocinar alitas de pollo, revivir pan congelado o preparar verduras asadas se vuelve más práctico y eficiente. Además, consumen menos energía que un horno convencional, algo que se agradece con las tarifas eléctricas actuales.
Si compraste una de las primeras, no está mal: sigue cumpliendo su función. Pero es probable que te estés perdiendo comodidad, versatilidad y resultados más parejos. El mercado actual ofrece opciones que se adaptaron a rutinas reales de gente que no tiene tiempo ni ganas de complicarse en la cocina.
Qué tener en cuenta si pensás cambiarla
Volumen, potencia y tipo de cesta siguen siendo clave, pero ahora sumale si tiene doble compartimiento, material del recipiente y cuántas funciones automáticas trae. Y sí, el precio suele ser más alto, pero el ahorro a largo plazo en aceite, energía y tiempo de cocción compensa.
El boom no parece tener techo. Las freidoras de aire dejaron de ser un gadget para convertirse en un electrodoméstico central en muchas casas. Si todavía usás un modelo básico de hace cinco años, vale la pena evaluar qué cambió y si alguna de las nuevas te simplificaría la vida.