Por qué 1 GW de centros de datos en España no se resuelve con 1 GW de renovables
Un informe de EY revela que para cumplir con las exigencias del borrador del decreto español se necesitarían casi 50 GW de solar, eólica y baterías solo para atender 3,5 GW de centros de datos. El problema es la intermitencia y la correlación horaria.
Los centros de datos son grandes consumidores de electricidad que operan las 24 horas. En España, el Gobierno intentó atar su expansión a nueva generación renovable para evitar mayor dependencia de fuentes fósiles o subas de precios.
Sin embargo, un estudio de la consultora EY muestra que esta aproximación genera un sobredimensionamiento importante. Según sus cálculos, para abastecer los 3,5 GW de centros de datos previstos hacia 2030, se necesitarían instalar 49,8 GW adicionales entre solar fotovoltaica, eólica y baterías de almacenamiento.
El borrador del decreto, incluso en su versión suavizada reciente, mantiene dos requisitos clave: al menos 80% de adicionalidad renovable y 80% de correlación horaria. Esto significa que no alcanza con producir energía limpia en el año completo; hay que garantizar que en cada hora la generación renovable cubra el consumo del centro de datos.
Las renovables son intermitentes. Un mediodía soleado produce mucho; una noche sin viento, casi nada. Para llenar esos huecos, el estudio de EY simuló que haría falta 26,8 GW de solar, 8,8 GW de eólica y 14,2 GW de baterías. Es decir, por cada GW de demanda de centros de datos, el modelo arroja que se necesitan 14,2 GW de renovables y almacenamiento.
El informe también advierte de efectos secundarios negativos. Habría 19.742 GWh de excedentes anuales y los vertidos del sistema aumentarían al menos 16%. Eso podría bajar la rentabilidad de los parques renovables ya existentes.
Además, el coste de suministro para los centros de datos subiría a 133,07 euros/MWh, frente a los 55 euros/MWh que marca el mercado de futuros. Casi 2,4 veces más caro, lo que terminaría repercutiendo en los precios de los servicios digitales y podría hacer menos competitivos a los proyectos en España.
El sector de los centros de datos sigue evaluando recurrir la norma por vías legales a pesar de los ajustes recientes. El desafío sigue abierto: cómo crecer en capacidad de cómputo sin desbalancear el sistema eléctrico ni generar ineficiencias costosas.
En Argentina y el resto de Latinoamérica el tema también empieza a sonar. Si bien los volúmenes son menores, varios proyectos de data centers en la región enfrentan el mismo dilema: la disponibilidad de energía firme y el costo real de acompañar la demanda constante con generación variable. El caso español sirve como alerta sobre la brecha que existe entre instalar renovables y garantizar suministro hora a hora.