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Meta saca la cámara de sus nuevas gafas inteligentes y apunta a la privacidad

La compañía presentó en Meta Connect 2026 unas Ray-Ban Meta sin cámara que priorizan audio y diseño. Un cambio que busca reducir el rechazo social a la vigilancia wearable.

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Anteojos de armazón grueso con una cámara diminuta apoyados junto a su estuche
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Meta decidió eliminar la cámara de sus gafas inteligentes más recientes, según se vio en el evento Meta Connect 2026 que se desarrolla en estos días. Las nuevas Ray-Ban Meta se centran en audio, diseño y comodidad, dejando de lado la función de captura de imágenes y video que generó polémica en ediciones anteriores.

La movida llega en un contexto donde el rechazo público a las “pervert glasses” (gafas pervertidas) sigue siendo fuerte fuera de los círculos tech. Mientras en la burbuja de Connect 2026 todos usan gafas de distintos colores y formas sin drama, en la calle la preocupación por la vigilancia wearable sigue latente, abarcando no solo gafas sino también relojes inteligentes y otros dispositivos.

Según los detalles que trascendieron del evento, las nuevas gafas mantienen altavoces integrados, micrófonos para llamadas y comandos de voz, pero sacrifican la cámara que en modelos anteriores permitía grabar lo que el usuario veía. El objetivo parece ser bajar la barrera de aceptación social y evitar regulaciones más duras en varios países de la región.

Para el ecosistema de startups y pymes de LATAM, este tipo de dispositivos sin cámara pueden abrir la puerta a usos más prácticos y menos invasivos. Un emprendedor que usa gafas para recibir notificaciones, tomar notas por voz o traducir conversaciones en tiempo real ya no tendrá que lidiar con la desconfianza de clientes que temen estar siendo grabados.

El cambio también refleja una tendencia más amplia en el hardware wearable: separar las funciones de “captura” de las de “asistencia”. Mientras Meta sigue invirtiendo fuerte en realidad aumentada y asistentes de IA, parece haber entendido que no todos los usuarios quieren una cámara apuntando todo el tiempo.

Ojo con esto: aunque estas gafas sin cámara suenan más amigables, todavía dependen de conexión a internet y procesan datos en la nube. La privacidad no desaparece del todo, solo se reduce el riesgo más visible. Para el público argentino y latinoamericano, donde la sensibilidad por datos personales creció tras varios escándalos, esta versión puede resultar más atractiva que las anteriores.

Meta no dio aún precios oficiales para esta variante sin cámara ni confirmó la disponibilidad exacta en Argentina, donde el acceso a productos de la compañía suele depender de importadores y precios en dólares. Habrá que ver cómo aterriza en MercadoLibre y otras plataformas regionales en las próximas semanas.

El veredicto por ahora es que Meta eligió escuchar el feedback del mercado. Sacrificar la cámara es una admisión de que la función más polémica estaba frenando la adopción masiva. Veremos si este modelo sin lente genera el impulso que las versiones anteriores no lograron fuera de Estados Unidos y Europa.

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