Geely supera a BYD en la absurda carrera por la carga más rápida de autos eléctricos
La marca china presentó un sistema de 2.250 kW que carga del 10 al 70% en 4 minutos y medio. La competencia se mide ahora en segundos, pero los límites físicos están cada vez más cerca.
La carrera por la carga ultrarrápida de vehículos eléctricos en China se volvió un tema de segundos. Lo que antes se medía en decenas de minutos ahora se discute en diferencias de 20 o 30 segundos entre competidores. Geely acaba de dar el último golpe al anunciar su nuevo sistema Smart Charging con una potencia pico de 2.250 kW, superando los 1.500 kW que había prometido BYD para su segunda generación de Flash Charging.
Este no es un número cualquiera: representa un 50% más de potencia máxima desde un solo conector. Claro que hay que leerlo con pinzas, porque esa cifra describe la capacidad del cargador, no lo que un auto actual absorbe de forma sostenida. En pruebas con modelos Lynk & Co 10 y Zeekr 001, Geely logró pasar del 10% al 70% en cuatro minutos y medio, y alcanzar el 97% en ocho minutos y 40 segundos. Hablan de una tasa pico de 12C, que teóricamente permitiría cargas completas en cinco minutos si se mantuviera constante, algo que en la práctica no sucede.
Comparado con lo que promete BYD, la diferencia es mínima: 30 segundos menos hasta el 70% y 20 segundos menos hasta el 97%. No son pruebas independientes bajo idénticas condiciones, por lo que hay que tomarlas con cuidado. Pero el mensaje es claro: la competencia ya no busca ahorrar minutos, sino arañar segundos.
Zhang Dewang, directivo de Geely, reconoció ante Reuters que estas velocidades se acercan a los límites físicos. A partir de aquí, las mejoras fueron cada vez más pequeñas, mientras crecen los desafíos de gestión térmica, control de calor y la enorme demanda eléctrica que implica cargar a estas potencias. La compañía responde con refrigeración líquida y un sistema de gestión térmica que anticipa cambios y ajusta la potencia en tiempo real.
El sistema también incluye un brazo robótico que conecta automáticamente el cargador al vehículo, eliminando la intervención manual. No se trata solo de una demo: el 29 de septiembre Geely ya puso en servicio los primeros Smart Charging C12 en ciudades como Hangzhou, Shanghái, Ningbo, Jiaxing y Xi’an.
La ambición es grande. Para finales de 2027 quieren tener más de 22.000 estaciones y 100.000 conectores en total, de los cuales más de 15.000 estaciones y 50.000 conectores serían del tipo Smart Charging. No todos ofrecerán los 2.250 kW del nuevo C12, pero el despliegue muestra que no es solo marketing.
Esta carrera tiene un punto absurdo. Cuando la diferencia entre dos líderes del mercado chino se reduce a medio minuto, uno se pregunta hasta dónde vale la pena seguir empujando la infraestructura, el costo y la complejidad. Para los emprendedores y startups de movilidad en LATAM que miran estos desarrollos, el mensaje es doble: la tecnología china avanza a pasos agigantados, pero el valor real para el usuario final quizás esté más en la disponibilidad de cargadores accesibles y en la reducción de costos que en estos récords de segundos.
En un mercado como el argentino, donde la adopción de eléctricos todavía es incipiente y la infraestructura de carga es limitada, estos anuncios sirven más como referencia de hacia dónde va la industria que como algo que vaya a impactar de forma inmediata. La pregunta que queda es si seguir sumando kilovatios tiene cada vez menos sentido práctico o si alguien va a encontrar la forma de convertir estos extremos en algo útil para el día a día.