Error de software en la FIA provocó el caos bajo la lluvia en el GP de Baréin
La carrera se demoró 93 minutos por un bug que impedía a algunos autos recuperar aceleración tras bajar de velocidad. La FIA confirmó que se trató de un fallo en la configuración de lluvia, no de los equipos.
Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, confirmó que un error en el software fue el responsable del caos que retrasó casi hora y media el inicio del Gran Premio de Baréin, que se corrió de forma excepcional en Sepang, Malasia.
La escena fue digna de una película de terror para los que madrugaron: después del parón por el fuerte chaparrón, los autos salieron a la vuelta de formación y varios se quedaron prácticamente parados en la recta, sin respuesta del acelerador. Lewis Hamilton, que largaba desde la primera fila, fue uno de los más afectados y terminó detenido en plena pista.
La dirección de carrera no tuvo más remedio que llamar a todos los autos a boxes para solucionar el problema, lo que terminó sumando 93 minutos de demora al horario original.
Según Tombazis, no fue un fallo de los equipos sino de la configuración especial que el software activa en condiciones de lluvia por motivos de seguridad. Esa configuración limita los picos de potencia y, en este caso, impedía que algunos autos volvieran a acelerar una vez que su velocidad bajaba por debajo de cierto umbral.
El problema no estaba en el "modo lluvia" en sí, sino en un bug que se activó al estrenar esta generación de autos y unidades de potencia bajo agua por primera vez. La solución que se aplicó fue una actualización rápida de esa configuración de software para poder instalarla en los autos afectados.
Desde el punto de vista técnico, cuando se declara pista mojada se activa una restricción de potencia eléctrica y se modifica el software de gestión. Al parecer, el turbo perdía revoluciones en las vueltas lentas y, al pedir potencia otra vez, el sistema descargaba la batería sin dejar margen suficiente, lo que generaba el bloqueo.
No está claro todavía si el bug estaba en el código común provisto por la FIA o cómo lo implementó cada fabricante, porque el problema afectó solo a algunos autos y no a todos.
Lo cierto es que esta generación de monoplazas nunca había corrido bajo lluvia real hasta hoy. Y el incidente deja en evidencia que todavía hay que pulir bastante el software antes de que estos autos, que cada vez dependen más de algoritmos y ordenadores, funcionen sin sobresaltos en todas las condiciones.
Hace apenas dos meses Tombazis ya había admitido que la normativa que viene para 2026, con algoritmos de gestión de energía que incluyen elementos de autoaprendizaje, es más compleja de lo que la FIA hubiera deseado.
Para los aficionados que siguieron la transmisión desde Argentina, el retraso fue otro recordatorio de que la Fórmula 1 sigue siendo un deporte donde la tecnología es tan protagonista como los pilotos, y donde un bug puede arruinar la mañana de miles de personas al otro lado del mundo.