El documental de cuatro horas sobre Elon Musk: para fans o para escépticos
El nuevo film de Alex Gibney repasa la vida de Elon Musk desde sus inicios hasta su rol actual en el gobierno de Estados Unidos. Una producción larga y detallada que, según las primeras críticas, parece hablarle principalmente a quienes ya lo admiran.
El documental Musk, dirigido por Alex Gibney, dura cuatro horas y se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) 2026. El realizador, conocido por sus trabajos sobre Theranos y Steve Jobs, entrega una biografía exhaustiva que recorre la trayectoria del empresario sudafricano: desde sus primeros éxitos en internet hasta su llegada a la cúspide de varias de las compañías más valiosas del mundo y su actual influencia en el gobierno estadounidense.
La película no evita los momentos más controvertidos. Muestra cómo Musk pasó de ser un millonario del dot-com a convertirse en el dueño de X (antes Twitter), Tesla, SpaceX y Neuralink, y cómo ahora participa activamente en la reducción drástica de departamentos clave del gobierno de Estados Unidos. Según las primeras reseñas, el film es visualmente sólido y está bien investigado, pero su extensión y enfoque terminan sintiéndose como un relato que refuerza las ideas de quienes ya siguen al personaje.
Esto no sorprende. Musk genera pasiones encontradas: para unos es un visionario que acelera el futuro de la humanidad; para otros, un empresario caótico cuyas decisiones afectan a millones de personas y al debate público. Un documental de cuatro horas que intenta abarcar todo ese arco corre el riesgo de perder a la audiencia que no llega con una opinión formada de antemano.
En la Argentina, donde Tesla y SpaceX generan curiosidad pero no tienen presencia directa fuerte en el mercado local, la figura de Musk suele aparecer más vinculada a las redes sociales y a las discusiones sobre libertad de expresión, criptomonedas y el rol de los multimillonarios en la política. Muchos siguen sus movimientos por X o por las noticias sobre Starlink, que sí tiene impacto concreto en zonas rurales y en exploración espacial.
El largo metraje de Gibney parece priorizar la completitud sobre la agilidad narrativa. Eso lo convierte en una pieza interesante para quienes quieren un repaso profundo, pero probablemente no cambie la percepción de quienes ya tienen una postura definida sobre Musk. Es, en palabras de la crítica, un documental que predica principalmente para el coro.
Más allá de su duración, la película llega en un momento particular: Musk es hoy uno de los hombres más poderosos del planeta, con influencia directa en decisiones que afectan a gobiernos, regulaciones y hasta el empleo de miles de trabajadores. Entender su historia ayuda a interpretar mejor hacia dónde se dirige la tecnología que él impulsa, desde los autos autónomos hasta los cohetes reutilizables y los implantes cerebrales.
Si te interesa el personaje, el documental promete material inédito y entrevistas que suman contexto. Si buscás una visión más crítica o ligera, quizá convenga esperar las reseñas completas o versiones más cortas que seguramente aparecerán en las próximas semanas.
Lo que queda claro es que la figura de Elon Musk ya no es solo un tema de innovación tecnológica: es un fenómeno cultural y político que genera documentales de casi cuatro horas. Y que, al menos por ahora, parece seguir dividiendo aguas más que unirlas.