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El calor extremo impulsa la demanda de viviendas en el norte de España

Familias adineradas abandonan el sur de Europa por regiones más frescas como Galicia, Asturias o Cantabria. El fenómeno, que ya se nota en precios y migración interna, refleja cómo el cambio climático está reconfigurando el mercado inmobiliario.

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El calor extremo impulsa la demanda de viviendas en el norte de España
Xataka — Tecnología en Español

El calor extremo que azota cada vez más el sur de Europa está generando un movimiento silencioso pero claro: familias con alto poder adquisitivo están dejando atrás regiones como la Costa del Sol o el sur de Francia para instalarse en zonas más septentrionales y frescas.

Según un reciente reportaje de The Wall Street Journal, este fenómeno de "migración climática interna" ya se traduce en datos concretos. En el norte de España, regiones como Galicia, Asturias, Cantabria o el País Vasco muestran un saldo migratorio positivo y un encarecimiento de la vivienda que supera en varios casos la media nacional.

Dos casos ilustran esta tendencia. Gabriele Pohl, que gestiona un negocio de coaching, dejó la Costa del Sol tras casi diez años por un pueblo en la frontera entre Galicia y Portugal. Allí encuentra agua abundante, temperaturas más llevaderas y campos verdes ideales para sus caballos. "Sobrevivíamos, no vivíamos", resume su experiencia anterior con semanas a 38°C.

Por su parte, Florence Chapelier se mudó desde Aix-en-Provence, en el sur de Francia, hasta Normandía. Para ella, la vida en el sur se había convertido en "una lucha constante contra el clima".

El informe de CaixaBank Research del año pasado ya anticipaba esta dinámica. Las compraventas crecen con más fuerza en la llamada "España fresca" del noroeste peninsular, mientras que las zonas turísticas tradicionales del sur avanzan con menor vigor. Provincias como Lugo, Pontevedra, A Coruña, Asturias o Álava lideran el aumento de operaciones.

Además, la participación de compradores extranjeros en el norte ha subido: en el conjunto de Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi pasó del 1,8% en 2020 al 3,9% en 2024. En Asturias ya representa casi el 6% del total.

Inmobiliarias de lujo como Sotheby’s International Realty y Engel & Völkers confirman este interés. Paloma Pérez, de Sotheby’s en España, señaló en 2025 un aumento de este perfil de compradores en el norte. Buscan no solo climas más suaves, sino también discreción, menor saturación turística y precios más accesibles que en Baleares o la Costa del Sol.

Según datos de Idealista, mientras el metro cuadrado en Baleares ronda los 5.600 euros, en Asturias se ubica en torno a los 1.900 euros, en Cantabria los 2.400 y en Galicia por debajo de los 1.700 euros.

Estudios académicos respaldan la lógica económica detrás de este cambio. Una investigación de 2025 concluyó que cada día adicional con temperaturas por encima de 35°C se asocia a una caída del 0,08% en los precios de venta y del 0,15% en los alquileres en las zonas afectadas. Por el contrario, las regiones más frescas ven subir sus precios un 0,3%.

Adrián Fernández-Pérez, profesor del University College de Dublín, señala que esto representa oportunidades para promotores e inversores en las regiones más frías, donde la demanda está cambiando. También influyen las primas de seguros, que tienden a subir más en zonas expuestas a incendios forestales y sequías.

El fenómeno no se limita a la vivienda. En turismo se habla ya de "vacaciones frías", priorizando el confort térmico por sobre las playas a más de 35°C. Destinos como las Highlands escocesas se benefician de esta tendencia.

Sin embargo, los datos siguen mostrando que el grueso de las compras de extranjeros en España continúa concentrado en el sur y en zonas costeras tradicionales. El porcentaje de compraventas por extranjeros en el norte sigue siendo inferior al promedio nacional del 14,6% en 2024.

Además, el norte no es inmune: este verano algunas estaciones en Cantabria y Ourense superaron los 40°C, y la sequía e incendios también han afectado a la cornisa cantábrica.

Aun así, la tendencia parece consolidarse. El cambio climático está obligando a repensar dónde vivir y dónde invertir, y la "Europa fresca" —incluido el norte de España— gana terreno entre quienes pueden elegir.

Esta dinámica tiene implicancias para el mercado inmobiliario argentino y latinoamericano: cada vez más inversores internacionales diversifican hacia regiones europeas con mejor resiliencia climática, lo que podría influir en flujos de capital globales y en cómo se valúan las propiedades según su exposición al calor extremo.

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