Champagne and Bullets: por qué es de las peores películas que vas a ver
Esta joyita de los 90s es un desastre absoluto que combina acción barata, guion inexistente y actuaciones para el olvido. Perfecta si querés reírte de lo malo que puede ser el cine.
Hay películas tan malas que terminan siendo legendarias. The Room, Troll 2 o Fateful Findings son ejemplos perfectos: ambición desmedida, cero autocrítica y un resultado que se transforma en culto. Champagne and Bullets (también conocida como Get Even) merece un lugar en ese podio de desastres gloriosos.
La película, estrenada en 1993 y dirigida por Donald Jackson, intenta ser un thriller de acción con toques de drama y comedia. La trama gira alrededor de un ex militar que busca venganza después de que su esposa es asesinada. Suena a película de los 80, pero ejecutada con el presupuesto y el talento de un videoclip casero.
El protagonista es Richard Harris, un actor que en su momento tuvo prestigio (ganó un Oscar por The Field), pero acá parece que firmó el contrato sin leer el guion. Su performance es tan rígida y fuera de lugar que genera risa constante. El resto del elenco está a la altura: diálogos que parecen escritos por un adolescente con fiebre y escenas de acción que parecen coreografiadas en el living de la casa de la tía.
Vamos a los números y a la realidad. La película tiene una puntuación que ronda el 2.0 en IMDb y es casi imposible de encontrar en plataformas legales. Se filmó con un presupuesto ridículo, y se nota en cada plano: explosiones que parecen petardos, sangre que parece ketchup y transiciones que dan vergüenza ajena.
¿Por qué entonces vale la pena mencionarla? Porque Champagne and Bullets es el ejemplo perfecto de cómo un mal cine puede convertirse en entretenimiento involuntario. Es como ver a un amigo que se cae de la bici una y otra vez: sabés que duele, pero no podés parar de mirar. Las escenas donde Harris intenta ser rudo son tan absurdas que terminás riéndote a carcajadas.
En un mundo donde el cine independiente a veces se toma demasiado en serio, este tipo de películas recuerdan que el fracaso también puede ser arte. No es que tenga “mensaje oculto”. Es simplemente mala. Muy mala. Y por eso es genial.
Si estás buscando algo para ver un viernes a la noche con amigos, birra y ganas de burlarte, esta es la indicada. No vas a salir con ninguna lección de vida, pero sí con la certeza de que hay cosas peores que tu propio side project que salió mal.
El veredicto: Champagne and Bullets no es solo una mala película. Es una de las peores que se han filmado. Y por eso mismo, pertenece al Mount Rushmore de los desastres cinematográficos. Mirala con la expectativa de ver un choque de trenes. No te va a decepcionar.