OpenAI despidió a tres investigadores por mal manejo de información sensible
La empresa echó a Tomek Korbak, Jasmine Wang y Mikita Balesni tras una investigación interna. Los tres niegan haber filtrado datos y piden que se cumpla la promesa de dar acceso real a auditores externos como METR.
OpenAI despidió a tres de sus investigadores de seguridad por violar políticas internas sobre el manejo de información sensible. El caso, que se conoció la semana pasada, genera preocupación en la comunidad de seguridad de la IA porque uno de los despedidos era el contacto técnico con el equipo de evaluadores externos de METR.
Según un comunicado de la compañía publicado el 9 de octubre en X, los tres trabajadores rompieron “políticas claras” y generaron una “ruptura de confianza importante”. OpenAI aclaró que la decisión no tiene relación con que hubieran planteado preocupaciones de seguridad, pero no dio detalles sobre qué información manejaron ni cómo lo hicieron.
Los despedidos son Tomek Korbak, Jasmine Wang y Mikita Balesni. Los tres son coautores de un paper reciente sobre supervisión del razonamiento de los modelos y tienen trayectoria en temas de alineación y seguridad. Korbak era el principal punto de contacto técnico durante la evaluación que METR realizó sobre un supuesto “ataque” de agentes de OpenAI a Hugging Face en el verano.
Cada uno dio su versión. Korbak fue notificado de palabra (sin documento escrito) de que el motivo era su interacción con METR, algo que formaba parte de sus tareas habituales. Wang, que tenía acceso delegado al correo de un directivo, pidió que se lo quitaran pero no lo hicieron; abrió por error un mail sensible y avisó inmediatamente. Balesni asegura que siempre eliminaba datos sensibles antes de compartir material y mantenía al tanto a sus superiores.
En una carta abierta dirigida a los órganos de seguridad de OpenAI, los tres niegan haber sido la fuente de una filtración reciente a la prensa sobre arquitecturas de modelos más difíciles de supervisar. Balesni agregó en X que cree que el despido responde a haber priorizado la seguridad por sobre los intereses inmediatos de la empresa.
El caso ocurre justo cuando OpenAI todavía no cumplió una promesa hecha el 12 de septiembre. Ese día, Sam Altman dijo en X que la compañía daría a evaluadores externos como METR el mismo acceso que a un empleado: escritorio en la oficina, laptop corporativa y libertad . Anthropic sí lo anunció formalmente. Un mes después, OpenAI dice que está “ultimando los contratos”, pero los papeles aún no están firmados.
La carta de los despedidos pide que esa promesa se concrete y expresa temor a que estos despidos se usen para limitar la cooperación con evaluadores independientes. Desde la empresa responden que el mal manejo de información fue más allá de la relación con METR, aunque sin dar precisiones.
Este episodio pone sobre la mesa una tensión clásica en la industria: cómo equilibrar la protección de información sensible con la necesidad de auditorías externas creíbles. En un momento en que cada vez más laboratorios prometen mayor transparencia, casos como este generan dudas sobre cuánto acceso real se está dispuesto a dar.
Para los lectores de Argentina y Latinoamérica que siguen el avance de la IA, el mensaje es claro: las grandes empresas siguen definiendo sus reglas internas sobre qué se considera “información sensible” y cómo se maneja. Mientras no haya marcos regulatorios locales más concretos, estas decisiones quedan en manos de las políticas privadas de cada compañía.