Elon Musk a los jóvenes: estudiá de todo, desde arte hasta ingeniería, para no quedarte atrás con la IA
El fundador de Tesla y SpaceX recomienda una formación amplia que combine artes, ciencias e ingeniería. En un mundo dominado por robots e inteligencia artificial, la clave está en saber formular las preguntas correctas.
Elon Musk aconseja a niños y jóvenes que busquen una educación lo más amplia posible: artes, ciencias, ingeniería y un amplio conocimiento general. Lo dijo en una entrevista reciente al responder cómo un joven de 20 años puede desarrollar todo su potencial y no quedarse atrás en la transición hacia un mundo lleno de inteligencia artificial y robots.
La recomendación no apunta a una carrera específica ni a un título que garantice empleo. Musk insiste en que la clave está en la capacidad de formular buenas preguntas. Cuanto más sepamos de diferentes disciplinas, mejor podremos indicarle a una máquina o a un robot exactamente qué queremos que haga.
"Para saber qué pedirles a los robots, necesitas ser capaz de formular la pregunta", explicó. Esto se conecta directamente con la ingeniería de prompts: la habilidad de escribir instrucciones claras y precisas para que los sistemas de IA entreguen resultados útiles.
En un futuro con robots e IA a nuestro servicio, las máquinas podrán ejecutar tareas de forma inmediata. Pero quien no sepa articular bien lo que necesita se quedará en desventaja. Musk apuesta por mezclar estudios artísticos con los científicos y técnicos, sin jerarquizar una sobre la otra.
Esto no significa acumular conocimientos superficiales. Se trata de ampliar la formación para entender contextos diversos y poder evaluar, criticar y guiar a las herramientas tecnológicas. Ya en 2020, cuando hablaba de contrataciones en Tesla, Musk había dicho que los títulos académicos no siempre son el filtro más importante: lo que importa es que la persona sepa aplicar inteligencia artificial y pase pruebas prácticas de programación.
Estudios recientes refuerzan la importancia de mantener el pensamiento crítico. Una investigación de Microsoft Research de 2025 mostró que los trabajadores que confían más en la IA tienden a hacer menos evaluación crítica de los resultados, mientras que quienes confían más en sí mismos mantienen mayor rigor.
En el ámbito educativo, un experimento en casi mil estudiantes de matemáticas en Turquía (publicado por Hamsa Bastani y colaboradores) comparó el uso de asistentes basados en GPT-4 con un grupo que no los usaba. Los que usaron un chat general mejoraron un 48% en las prácticas, pero en los exámenes sin ayuda obtuvieron notas 17% peores. Cuando el asistente tenía instrucciones pedagógicas diseñadas con profesores, se evitaba gran parte del efecto negativo, aunque tampoco se registraba una mejora clara en el examen final.
La OCDE, en su informe sobre educación digital de 2026, alerta precisamente sobre este riesgo: delegar tareas en una IA generalista puede dar mejores resultados inmediatos sin que eso equivalga a un aprendizaje real. Por eso subraya la importancia de tutores que hagan preguntas, detecten errores y obliguen al estudiante a seguir razonando de forma autónoma.
Para los jóvenes que hoy están estudiando, el mensaje es claro: no alcanza con obtener una respuesta correcta. Hay que prestar atención a si la herramienta fomenta el pensamiento, corrige el proceso y ayuda a internalizar el conocimiento. Esa combinación de amplitud educativa y capacidad crítica es, según Musk, lo que permitirá aprovechar realmente las herramientas del futuro.
La recomendación llega en un momento en que la IA ya forma parte cotidiana del trabajo y el estudio. Saber usarla no es solo cuestión de teclear un prompt, sino de tener el bagaje suficiente para saber qué pedir y cómo juzgar lo que devuelve.