Inteligencia artificial

El estudio de Anthropic que pone en jaque a programadores, periodistas y white collar: ¿llegó la hora

Un análisis económico de Anthropic muestra que la IA podría duplicar el crecimiento pero estancar salarios de trabajadores del conocimiento. Electricistas, enfermeros y fontaneros salen mejor parados, al menos hasta que lleguen los robots.

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Manos de un trabajador de oficio usando herramientas sobre un banco de trabajo
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

La IA no viene a sacarte el trabajo de un día para el otro. Pero según el último estudio económico de Anthropic, si seguís en un puesto de conocimiento (programador, diseñador, analista financiero, periodista o similar), es probable que en los próximos años te veas compitiendo con una herramienta que hace la mitad de lo que hacés hoy, y lo hace más barato y sin pedir aumentos.

El Econ Scenario Explorer de Anthropic permite simular distintos futuros combinando cinco variables: capacidades de la IA, velocidad de adopción, nivel de autonomía, aumento de productividad y tiempo que tardan las personas en cambiar de empleo. De ahí salen tres escenarios principales: modesto (parecido al impacto de internet), sustancial (revolución para los trabajadores de conocimiento) y extremo (adopción rapidísima).

En el escenario sustancial, que es el que parece más plausible según la encuesta que hicieron, para 2030 la IA podría realizar cerca de la mitad del trabajo cognitivo actual. Muchos de esos tasks se volverían autónomos. El PIB de Estados Unidos crecería un 8,3% por encima de la tendencia, pero los salarios de ingenieros, abogados, financieros y periodistas se estancarían o caerían más del 10%. Mientras tanto, los salarios de electricistas, enfermeros y trabajadores de la construcción subirían porque la demanda de mano de obra física aumentaría.

¿Por qué? Porque la IA es excelente diseñando, analizando datos, escribiendo código o redactando informes, pero todavía no puede instalar un caño, atender un paciente en carne y hueso o cablear un tablero eléctrico. La consecuencia lógica es que se necesitarán más personas que construyan físicamente todo lo que la IA diseña en la pantalla. Ahí entran los oficios tradicionales: fontanería, electricidad, carpintería.

Vamos a los números que realmente importan. En el escenario extremo, el PIB de EEUU llegaría a 44,4 billones de dólares en 2030, un 32,4% por encima de lo proyectado sin IA. El crecimiento anual rondaría el 15%, lo que duplicaría la economía cada 4,5 años. Pero la torta se reparte distinto: hoy el 60% va a salarios y 40% a capital. En ese futuro, se invertiría a 45% trabajo y 55% capital. O sea, la economía crece como un cohete, pero los ingresos laborales totales casi no se mueven. Las máquinas se quedan con gran parte del valor generado.

La encuesta que hizo Anthropic a casi 11 mil estadounidenses mostró que la gente espera algo parecido al escenario sustancial: economía 10% más grande y desempleo alrededor del 5%. Solo uno de cada diez cree que lleguemos al extremo. Y los propios datos reales de uso de Claude muestran que, por ahora, la IA más que reemplazar, está aumentando capacidades humanas en muchas tareas.

Ojo: el estudio admite sus limitaciones. No incluye robots humanoides avanzados. Hoy la IA maneja bits y bytes, pero no tuercas ni cables. Si la “IA física” llega a escala, los oficios manuales también van a sentir la presión. Por ahora, sin embargo, parecen más protegidos.

¿Qué significa esto para LATAM y Argentina? En un ecosistema donde muchos emprendedores y pymes dependen de freelancers de conocimiento (desarrolladores, community managers, redactores), la presión sobre precios y tarifas va a ser fuerte. Al mismo tiempo, oficios como plomería, electricidad y mantenimiento van a seguir con demanda alta y menos competencia de la IA. Si estás cobrando en pesos con inflación y cepo, la ecuación se complica más rápido.

La pregunta que importa no es si la IA va a destruir empleos. Es si vas a ser de los que la usan para multiplicar su productividad o de los que compiten directamente contra ella sin tener una ventaja clara. Por ahora, los que tienen que tocar con las manos parecen tener una ventaja competitiva más duradera.

Yo sigo escribiendo sobre tecnología y startups, pero después de leer el paper entendí por qué varios amigos que eran devs hoy están mirando cursos de electricidad o plomería. No es pánico. Es cálculo frío: ¿dónde va a haber más demanda y menos oferta de IA en los próximos 5-7 años?

El veredicto por ahora es claro. Si tu trabajo se puede hacer casi entero con prompts y datos digitales, empezá a pensar en complementar con algo físico o en volverte indispensable en la parte humana que la IA no reemplaza (criterio, relación con cliente, toma de decisiones bajo incertidumbre). Porque la fontanería, aunque suene a chiste, está saliendo bastante bien parada en los modelos de Anthropic.

Y si no querés cambiar de rubro, por lo menos usá la IA para volverte 3 o 4 veces más productivo. Ese parece el camino intermedio más sensato mientras esperamos a ver cómo evoluciona la robótica.

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