China ya tiene más de 700 millones de usuarios de IA generativa
Más de la mitad de su población usa estas herramientas. El crecimiento en solo seis meses muestra una adopción masiva que va mucho más allá de la curiosidad.
China está adoptando la IA generativa a una velocidad que llama la atención. Según datos del China Internet Network Information Centre (CNNIC) recogidos por South China Morning Post, a finales de junio de 2026 el país ya superaba los 700 millones de usuarios de estas herramientas, más de la mitad de su población.
A finales de 2025 la cifra era de 602 millones, con una tasa de penetración del 42,8%. En apenas seis meses el crecimiento fue del 16%, un salto que muestra cómo la IA generativa dejó de ser una novedad para convertirse en parte de la rutina de millones de personas.
El uso más común es obtener respuestas: el 76% de los usuarios lo hace con ese objetivo. Después le siguen trabajar con imágenes o videos (48%), procesar texto (38%) y tareas como hacer resúmenes laborales, notas de reuniones o presentaciones (33%). Esto muestra que no todos usan la IA de la misma forma, sino que la integran en actividades muy distintas de su día a día.
Este crecimiento va de la mano de un ecosistema tecnológico que se expande rápido. El informe destaca el avance de laboratorios locales como DeepSeek y Moonshot AI. Además, la capacidad de computación inteligente disponible llegó a 2.185 EFLOPS a finales de junio, un 177% más que un año antes.
Una encuesta de Morgan Stanley también recogida por el medio muestra que el 80% de los participantes chinos usa IA para fines personales al menos una vez por semana, frente al 54% en Estados Unidos. Aunque las mediciones no son idénticas, la tendencia es clara: la adopción en China es más masiva y frecuente.
Otros países también están empujando en esa dirección. Corea del Sur prepara un chatbot generalista basado en su modelo soberano, gratuito y sin límites para toda la población. En España lanzaron IA360, una hoja de ruta para impulsar la adopción en pymes y autónomos.
Lo más interesante de estos números no es solo la escala que alcanzó China, sino lo que viene después. A medida que la IA se integra en buscadores, mensajería, herramientas de trabajo y servicios cotidianos, cada vez es menos claro dónde termina el producto y dónde empieza la inteligencia artificial.
Quizás ese sea el cambio más profundo: dejar de “usar IA” como una acción específica y empezar a encontrársela incorporada en muchas de las cosas que ya hacemos todos los días.
Desde Argentina, donde el acceso a estas herramientas también crece pero a otro ritmo, estos datos sirven para ver hacia dónde puede ir la adopción masiva cuando hay infraestructura, modelos locales y políticas que la impulsan. La brecha no es solo de curiosidad, sino de escala y de cómo se incorpora a la vida real.